La crisis en el Govern de Pere Aragonès, provocada por la marcha de Junts, ha obligado a una redistribución de las funciones en el ejecutivo y ha alterado los equilibrios internos. En el nuevo gabinete que se constituyó el martes la figura que emerge con más fuerza es la consellera de Presidència, Laurà Vilagrà, que ha visto multiplicadas sus competencias y ha quedado situada claramente como indiscutible número dos del Govern. Desde este martes, Vilagrà ha asumido, entre otras funciones, la maquinaria interna de las políticas digitales que tenía asignadas el vicepresident Jordi Puigneró, la política de transparencia y procesos electorales, de Victòria Alsina, o la codiciada secretaría de difusión que dependía del departamento de Economía de Jaume Giró.

El president ha blindado a Vilagrà al frente de los consellers y la ha situado explícitamente por delante de otros nombres destacados de ERC como el conseller de Empresa y Treball, Roger Torrent. Al constituirse el Govern el departamento de Torrent subió al segundo lugar en la estructura del ejecutivo, por delante de la conselleria de Economia donde todavía se mantiene, pero ahora detrás de una nueva macroconselleria.

Sin vicepresident

"Ella es la mano derecha del president", argumenta uno de sus colaboradores, mientras otras voces atribuyen este movimiento a la voluntad de Aragonès de concentrar en torno a Presidència, a través de esta nueva macroconsellera ubicada en el Palau de la Generalitat, piezas estratégicas del ejecutivo.

Fuentes del Govern aseguran que Aragonés se habría incluso planteado nombrar a Vilagrà vicepresidenta, pero finalmente desestimó la idea. Desde que Jordi Pujol abandonó el Govern de la Generalitat todos los presidents han contado con un vicepresident o un conseller primer, excepto algunos momentos puntuales como el paréntesis de seis meses sin esta figura en el 2006 cuando Pasqual Maragall expulsó a ERC de su tripartito. En todos los casos era el segundo partido del Govern quien ocupaba la vicepresidencia o el papel de conseller primer. De hecho, Aragonès prescindiendo de esta figura deja claro que el suyo es un gobierno monocolor.

Próxima a Junqueras y Rovira

Vilagrà aterrizó en la candidatura de ERC al Parlament como número dos de Aragonès impulsada por el presidente del partido, Oriol Junqueras, y la secretaria general, Marta Rovira. Una vez en el Govern quedó encapsulada dentro del núcleo duro que rodea al president. De su conselleria cuelga, entre otros, la Oficina de Estratègia y de Comunicació del President, que dirige Sergi Sabrià, un peso pesado del partido y exportavoz de ERC en el Parlament, donde dejó como rastro de su paso algunos de los episodios más agrios de tensión con Junts.

Desde aquí durante el último año y medio, Vilagrà ha tenido que lidiar con algunas de las patatas calientes de la legislatura, entre las cuales, las relaciones con el Estado. Sobre ella ha recaído la responsabilidad de liderar la parte catalana de la mesa de diálogo, con unos resultados que hasta ahora no han conseguido ir más allá de una fase del compromiso político sin concreciones. Igualmente le ha tocado presidir la parte catalana de la comisión bilateral Estado Generalitat, que el pasado mes de febrero se reunió en Barcelona, para anunciar, entre reproches, el traspaso, todavía no consumado, del Turó de l'Home. También bajo su paraguas quedó la negociación con el Comité Olímpico Español y el gobierno del Aragón para los Jocs Olímpics d'Hivern.

Aparte de trajinar con las relaciones con el Estado, la consellera ha asumido el papel de contrapunto más duro a Aragonès, en particular en la relación con los hasta ahora socios. El último ejemplo ha sido este lunes cuando comparó a Junts con Vox por haber cuestionado la legitimidad del Govern.

Consejo técnico

Con la remodelación de la estructura del Govern provocada por la marcha de Junts, Vilagrà asumirá en solitario una de las piezas clave del ejecutivo, la coordinación y seguimiento del Consell Tècnic, y lo hará sin las limitaciones que imponía la existencia de un vicepresident, a quien, corresponde convocar y presidir este órgano. El Consell Tècnic es el espacio en que los secretarios generales de todos los departamentos tienen que dar cuenta de los proyectos que tienen entre manos antes de recibir luz verde para que lleguen al Consell Executiu. Allí se concentra toda la información sobre todo aquello que se hace y se deshace en el Govern.

Además, Vilagrà ha asumido del antiguo departamento de Polítiques Digitals, las competencias sobre "las telecomunicaciones, las políticas de ciberseguridad y de servicios de identificación electrónico, y de identidad y confianza digital", por lo cual dependen ahora de su conselleria, entre otros, el Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información de la Generalitat (CTTI) y la Agencia de Ciberseguridad de Catalunya. También ha recibido del departamento de Puigneró la dirección de las delegaciones territoriales del Govern de la Generalitat, las responsabilidades sobre la atención ciudadana y la información de servicios y los programas de la Administración, así como la coordinación y dirección de los sistemas de información.

Procesos electorales

Del departamento de Acció Exterior y Govern Obiert que encabezaba la consellera Victòria Alsina ha asumido "las políticas de transparencia, buen gobierno, gobierno abierto, datos abiertos y participación y calidad democrática, y los procesos electorales".

De las competencias que Jaume Giró ostentaba en la conselleria de Economia i Hisenda ha recibido una pieza clave en la relación con los medios como es la "difusión de la actividad del Govern de la Generalitat, y la gestión y comunicación corporativa e institucional de la Administración de la Generalitat". De la secretaría de difusión depende, entre otros, la publicidad institucional, con el impacto que eso comporta sobre los medios de comunicación.

De departamento de Justícia que encabezaba Lourdes Ciuró, Vilagrà ha asumido "los asuntos religiosos", en una decisión que se ha interpretado como la voluntad de dejar esta carpeta fuera del ámbito de actuación de la consellera de Justícia, la exsecretaria general de Podem en Catalunya Gemma Ubasart.

Todo ello se sumará a las funciones que ya tenía asignadas este departamento, como la representación jurídica del Govern, la coordinación interdepartamental, la estrategia comunicativa del Gobierno, la cooperación con la Administración local y las relaciones institucionales y con el Parlament. En definitiva, una nova macroconselleria.