Hace días que el ambiente huele a campaña electoral, con eso no descubrimos ninguna gran noticia. Más allá de los actos públicos, de las ruedas de prensa, de las entrevistas, los candidatos a la alcaldía de Barcelona llevan semanas recorriendo la ciudad arriba y abajo, de lobby en lobby, de comida en comida, de reunión en reunión. Este martes por la noche, Ernest Maragall jugaba en campo contrario. Ha sido el invitado del think tank liberal Col·lectiu Catalans Lliures. Ideológicamente en las antípodas, el único momento que el cabeza de lista de ERC ha arrancado un aplauso entusiasta de los comensales ha sido cuando en los últimos compases de la cena ha impugnado el decreto pactado con los taxistas que el Gobierno Torra aprobó para regular las VTC.

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Ante la insistencia de sus interlocutores, Maragall ha dejado claro que, igual que ellos, no comparte la medida impulsada hace unas semanas por la Generalitat a través del Departamento de Territorio (en manos de JxCat). "Estoy en contra del decreto Calvet", que fija un mínimo de 15 minutos de margen para que los usuarios puedan reservar un Cabify en Catalunya. Y ha añadido que ve aún peor la decisión adoptada por el Área Metropolitana de Barcelona, que aumenta esta franja a una hora. Maragall ha defendido que es una cuestión que debe abordarse con mucha más profundidad. Continúa así la controversia en torno a este polémico decreto, que el Parlament validó la semana pasada con los votos a favor de los socios de Gobierno, JxCat y ERC, los comunes y la CUP. Días atrás, la Autoridad Catalana por la Competencia, organismo público que depende de ERC, ya rechazó la medida, abriendo la puerta a que todo acabe en los tribunales. Queda claro, pues, que si los diputados de Esquerra, entre ellos el propio Maragall, han votado a favor del decreto, lo han hecho sin ningunas ganas.

Y hasta aquí las coincidencias entre Maragall y sus anfitriones liberales. El resto, ha sido una intensa partida de tenis que ha empezado en el minuto 1, cuando al ver que en la mesa sólo había tres mujeres, el alcaldable republicano ha ironizado que "ahora tendría que levantarme y marcharme, porque tengo prohibido asistir a cenas con tan poco equilibrio de género". Punto para Maragall, a las puertas del día de la mujer trabajadora. Seguidamente, les ha recordado que "yo sigo siendo socialista, desde el punto de vista de mis convicciones". Eso sí, ha agradecido a Catalans Lliures "la claridad con que se definen, hoy que todo el mundo dice que es al mismo tiempo liberal, socialdemócrata, progresista y republicano". Maragall ha reflexionado que socialismo y liberalismo son los dos grandes conceptos que han construido la Unión Europea y que ahora se han ido al garete y la están destruyendo".

¿Cómo afrontar el problema con la vivienda?

La respuesta a esta pregunta ha centrado la mayor parte del debate. Y es la que ha levantado más polvareda. Asumiendo que no hay una solución mágica, Maragall ha explicado que su proyecto pasa por limitar por ley el precio de los alquileres mientras no se alcance una oferta suficiente. Es decir, apuesta por construir más vivienda pública, pero reconoce que este trabajo es a largo plazo y que mientras no se acaben de edificar los nuevos pisos, hay que dar una respuesta a la actual situación de emergencia y esta pasa por controlar el precio. A los asistentes se les ha revuelto el estómago. No han dudado en replicarle que es una equivocación, un acto de irresponsabilidad económica que destruye la ciudad.

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Regular el turismo o morir de éxito

Pero a pesar de las críticas, Maragall no se ha cortado ni un pelo, ni ha adaptado el discurso para hacerlo más amable en función del público al cual se dirigía, entre los cuales un miembro de AirBNB, a quien ha dejado claro que fiscalizará a los grandes empresarios que quieran sacar rédito del pisos turísticos. Con igual contundencia ha sentenciado que "nos estamos vendiendo demasiado baratos, hay que subir los precios, la tasa turística, por ejemplo". Y lo ha rematado con la advertencia que "o regulamos o moriremos de nuestro propio éxito".

Voto útil

Consciente de que rodeado de liberales no se estaba exactamente entre su target, Maragall ha encontrado la manera de reformulado su oferta para, cuanto menos, removerles la conciencia. El próximo 26 de mayo, ha dicho, "el debate será, sólo, entre tres modelos de ciudad" -los únicos que según las encuestas tienen opciones de hacerse con la alcaldía-. "O Valls, o Colau o Maragall". Teniendo en cuenta que además de defender el liberalismo, los organizadores son partidarios también de la independencia, a buen seguro que, por lo menos, les ha plantado la semilla de la duda.

El Col·lectiu Catalans Lliures es un think tank independiente fundado por miembros de la sociedad civil, que defiende el pluralismo, las libertades individuales y la economía de libre mercado.

 

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