El independentismo catalán y vasco vuelve a aparecer en el informe anual que elabora la Europol sobre amenazas terroristas, después de que esta vinculación desapareciera brevemente por las presiones de Junts y Esquerra Republicana al Gobierno en 2023. A raíz de este nuevo viraje, Esquerra Republicana pone el foco sobre el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a quien pide la comparecencia en las comisiones de Interior del Congreso y el Senado para que dé explicaciones. De acuerdo con la actual metodología de la Europol, los estados tienen que verificar la información antes de que se publique el informe.
Las solicitudes se han registrado este miércoles en las dos cámaras legislativas españolas, firmada por el portavoz Gabriel Rufián y por el diputado Francesc-Marc Álvaro en el Congreso y por la portavoz Sara Bailac y el senador Joan Queralt en la cámara alta. Queralt ha tildado la situación de "escándalo". "O Marlaska cree que los indepes somos terroristas o no tiene ni idea de lo que se cuece en su casa. Cualquiera de las dos alternativas resulta escalofriante", ha aseverado el senador en un tuit.
El soberanismo catalán aparece de nuevo en el apartado de "Etnonacionalistas y terrorismo separatista y extremismo violento" del informe que realiza cada año la Europol sobre potenciales amenazas terroristas en Europa. Se trata de una mención breve, un solo párrafo, donde también se menciona el movimiento abertzale vasco como potencial foco de violencia. En concreto, el texto menciona el "separatismo extremista" catalán, pero apunta que se mantiene "fragmentado, con una capacidad operativa débil y muy limitado a una actividad esporádica y simbólica, sin indicios de que disponga de capacidad para ejercer una violencia sostenida o a gran escala". Al lado del independentismo catalán aparecen el IRA, el PKK kurdo o el separatismo corso.
Una polémica que viene de lejos
La aparición del independentismo catalán en la lista de amenazas terroristas de la Europol fue motivo de discusión política en 2023. La entonces presidenta de la ANC, Dolors Feliu, envió una carta pidiendo explicaciones a la directora ejecutiva de la Europol, Catherine De Bolle, subrayando el "carácter no violento" del movimiento. Aquel año fue la última investidura del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y Junts puso como una de las condiciones para sentarse a negociar su apoyo que el independentismo no saliera en este informe.
El Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska hizo la petición a la Europol en septiembre de 2023, apuntando que era un "error técnico" y que era necesaria una "rectificación". En octubre del mismo año, el nuevo informe quitó la calificación de terrorismo, si bien definió el independentismo como extremista y potencialmente violento. En febrero de 2024, la Europol anunció que cambiaría la metodología utilizada para hacer el informe anual, con la revisión de expertos y la verificación de todo de manera previa por parte de los estados miembros. Finalmente, en la edición de 2025 se retiró el independentismo catalán del texto. Ahora, sin embargo, ha vuelto en la última actualización y con ello también lo hace la polémica en el ámbito político.