La intención de que el presidente del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, llame al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se mantiene como única vía, ya ficticia, para formar gobierno. Tras el rechazo de las bases de Podemos al pacto de socialistas y Ciudadanos, los caminos para investir a Sánchez están cortados: Ferraz ha vuelto a negar al gobierno de izquierdas con Podemos, y C's ha reaccionado pidiendo un encuentro de líderes con Rajoy, que parece no llegar nunca. "Hay tiempo suficiente para hacer una o varias llamadas", decía el vicesecretario de organización, Fernando Martínez Maillo, consciente de que los tiempos le juegan a favor, mientras que debilitan al PSOE.
Sólo quedan 8 días para la ronda de contactos del Rey el 25 y 26 de abril. En ese momento, todas las fuerzas se tendrán que pronunciar sobre sus intenciones para generar gobierno. Sin embargo, Génova ve en el pasar de los días una oportunidad para debilitar a los socialistas anclados en un pacto con C's que no quiere romper y que no consigue los apoyos necesarios.
Fuentes populares consultadas por este diario aseguran que las encuestas ilustran un crecimiento electoral de Rajoy, en paralelo al auge del partido de Albert Rivera. Parece que los números llevarían ahora al PP y C's a fregar la mayoría absoluta, en caso de elecciones. Esta circunstancia podía parecer excepcional hasta el momento, ya que el 70% del voto de C's provenía de antiguos exvotantes jóvenes del PP. La explicación apuntada por las fuentes es que ahora Rivera recibe el voto de las filas socialistas, mientras que Rajoy ha recuperado de C's, debido al pacto de El Abrazo. Es decir, quienes eran vasos comunicantes, ahora crecen a la vez. Los votantes "de la izquierda" se habrían desplazado al "centro", y éstos, "a la derecha".
Precisamente, durante la rueda de prensa posterior a la Ejecutiva Nacional del partido, Maillo intentó levantar la sospecha, interesadamente, sobre la posibilidad de que estos dos se presentaran a unos comicios, conjuntamente. "¿Hasta cuándo mantendrán un acuerdo que ya ha sido rechazado dos veces?", decía el popular insinuando una entente electoral.
La hipótesis del debilitamiento de Sánchez por el pacto se ha extendido últimamente entre las filas del PSOE. La semana anterior, el exdiputado vasco Odon Elorza pedía que Ferraz se desmarcara de su vinculación con la formación naranja en caso de advenimiento electoral. Los populares no "temen" ya las urnas, sino que las esperan. La vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, confesó hace unos días su estupefacción porque el Congreso llevara al Ejecutivo al Tribunal Constitucional "si sólo quedaban unos días para la disolución de las Cortes".
Fernando Martínez-Maillo, PP / EFE
El PSOE, en un callejón sin salida
Las mismas fuentes aseguran las pocas esperanzas en que la hipotética llamada entre Rajoy y Sánchez llegue a buen puerto. "La expectativa es mayor que la llamada en sí", decían al respecto. La cuestión llevaba días posponiéndose, sin que nadie quisiera aportar una explicación al respecto. Sin embargo, delante de las cámaras afirman la necesidad de que el PSOE "haga un gesto" que facilite que Rajoy mueva ficha.
La estrategia de Génova de pedir "el gesto" podría pasar por desmarcar Sánchez del argumentario de culpar a Podemos, si hay comicios. Es decir, que obligarlo a rechazar definitivamente a los podemitas, lo empujaría a aceptar que tampoco puede pactar con el PP. El comité federal no se lo permite, asumiendo así las culpas de un escenario electoral.
Por primera vez, los socialistas reconocieron ayer su fracaso después de 120 días de intentos de aglutinar "un gobierno del cambio". "Hemos cumplido con nuestra responsabilidad, pero no hemos conseguido el objetivo", decía su portavoz, Antonio Hernando. Sin embargo, Hernando afirmaba que lo seguiría intentando con los de Pablo Iglesias. Así las cosas, los podemitas han hablado. Iglesias ha pedido a Ferraz que pregunte a su militancia si quiere "un gobierno de izquierdas". Pero en este escenario, todo apunta a que las Cortes se acabarán disolviendo el 3 de mayo. En consecuencia, los grupos políticos empiezan a afilar estrategias para ser el menos perjudicado.
