Los dirigentes del PDeCAT críticos con la forma como el presidente del partido, David Bonvehí, ha conducido las negociaciones para la confluencia en el seno de JxCat quieren llevar al consell nacional del partido la propuesta de los presos y el conseller en el exilio Lluís Puig que esta mañana ha rechazado la ejecutiva. Estos dirigentes consideran que, aunque Bonvehí cuenta con la mayoría a la dirección del partido, cómo ha demostrado hoy rechazando este propuesta con una votación, no cuenta con el mismo apoyo en el consell nacional, ni entre la militancia.

La propuesta de los presos y el exilio, que ha obtenido el apoyo de Carles Puigdemont, plantea crear un "movimiento político sin cuotas ni vetos" y dejar el debate sobre la disolución del PDeCAT para seis después de la creación de esta nueva formación. La doble militancia tendría que permitir la convivencia de las dos siglas y aparcar seis meses el debate sobre la disolución del PDeCAT.

Comisión delegada

Estos dirigentes recuerdan que los presos y el conseller integran la llamada comisión delegada, que se creó en el último congreso del partido, y que según el artículo 32 del reglamento se nombra "con la finalidad de negociar con otros actores políticos con el objetivo de sumar en la creación de un nuevo movimiento político".

"Cualquier decisión final con respecto a la naturaleza y fórmula de adhesión del PDeCAT a un nuevo espacio político tendrá que ser aprobada por el Consell Nacional y ratificada en una consulta vinculante con todas las personas asociadas", concluye este artículo 32.

No obstante, la propuesta de que ha planteado la comisión delegada ha sido descartada esta mañana en el marco de la ejecutiva, a pesar de las protestas de los dirigentes críticos. De hecho, tres de estos dirigentes no han votado, mientras 5 lo han hecho en contra. Los cinco miembros restantes de la dirección se han alineado con Bonvehí.

Desacuerdo con la propuesta

El portavoz del partido, Marc Solsona, ha expresado en la rueda de prensa posterior el desacuerdo de la ejecutiva con la "literalidad" de la propuesta.

Durante la reunión del órgano directivo, los miembros críticos han subrayado que el proceso participativo que se realizó en la formación dejó muy claro que los asociados quieren mantener el liderazgo del president en el exilio, Carles Puigdemont, y no repetir una coalición sino "una sola estructura". En cambio, Bonvehí y el núcleo duro del partido rechazan hablar de la disolución y apuestan por una nueva coalición bajo el paraguas de JxCat.

El partido ha aprobado de manera unánime mantener las conversaciones, aunque Solsona no ha descartado la ruptura con JxCat e incluso en el proipio PDeCAT.

Los críticos han subrayado que la votación dentro de la ejecutiva ha avalado seguir negociando para llegar a un acuerdo, pero niegan que se haya aprobado la línea estratégica de Bonvehí. Las espadas han quedado en alto en la dirección del PDeCAT.

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