Mariano Rajoy ha certificado este viernes el segundo fracaso en la investidura en España tras recibir el segundo 'no' del Congreso en 48 horas. Los mismos 180 escaños que lo tumbaron en la primera votación han superado a los 170 del PP, Ciudadanos y Coalición Canaria. La cámara ha cambiado el escenario político de forma inesperada cuando amenazaba con situarse en el bloqueo. El presidente en funciones ha visto cuestionada su figura por parte de Albert Rivera, quien ha sugerido un candidato alternativo al PP. En paralelo, Pedro Sánchez se ha mostrado ambiguo sobre la posibilidad de liderar una alternativa a su adversario.

Rajoy subía a la tribuna para constatar que ve posible compatibilizar un entendimiento entre los dos grandes partidos españoles. El líder del PP relató a continuación una serie de casos en que tanto PSOE como PP fueron "aliados de consenso": la reforma del artículo 135 de la Constitución para modificar el techo de déficit en 2011, la Transición o las cuestiones europeas. Rajoy ha vuelto a ofrecer al PSOE una serie de "grandes pactos de Estado", como el ámbito educativo o la financiación. Pero conforme sus adversarios desfilaban por la tribuna, el rostro del jefe del ejecutivo dibujaba la desolación sobre su futuro político.

El discurso de Rivera ha avivado el enfrentamiento con los populares tras cuestionar la figura de Rajoy. El líder de C's anunció que este viernes terminaba su pacto y que si "algún candidato del PP tiene una investidura viable" volvería a entrar en vigor. El rostro de Rajoy ante las palabras era de seriedad y tensión. La pugna estalló definitivamente cuando el portavoz popular, Rafael Hernando, increpó a Rivera. "Nuestro candidato es Rajoy hoy, mañana y la próxima semana, porque en democracia no se van los que ganan, sino los que pierden", dijo. "Yo no firmo pactos de 15 minutos", le chilló.

No es el catalán el único que ha tensado el hilo en cuanto al liderazgo del PP. Pedro Sánchez ha instado a la bancada popular a "sacar conclusiones" sobre el fracaso de Rajoy y los argumentos de sus oponentes. "Incluso las personas que votaron sí no lo hicieron porque tengan confianza en usted. Lo hacen por España", indicó el el socialista en alusión a Ciudadanos. El secretario general se ha reafirmado en un 'no 'rotundo a Rajoy, en quien "no confía". Esta idea dejaría en el aire la posibilidad de que en Ferraz estudiaran la abstención para un candidato alternativo al PP a cambio de negociar un programa.

La que hasta ahora era una improbable alternativa por parte del PSOE se ha convertido en una incógnita después de que Sánchez apelara a las "fuerzas del cambio para encontrar una solución" a la ingobernabilidad. Ciertos diputados socialistas han descartado los intentos con Podemos y los independentistas, y con la formación morada y Ciudadanos, a lo largo de la semana. Pero su dirigente ha instalado la duda en el pleno del Congreso sobre sus planes futuros.

La posibilidad ha planeado entonces como un anhelo entre los grupos del 'no'. Podemos hace días mantiene la mano tendida al PSOE, pero a diferencia del debate anterior, ahora pide que elijan entre PP o ellos. El diputado de ERC Gabriel Rufián interpeló a Sánchez sobre "cuánto más tiempo impediría la gobernabilidad de España" por rechazar el derecho de autodeterminación. Compromís repitió que lo intentaran y el Partit Demòcrata dejó la mano tendida a hablar "de democracia y Catalunya" con Pedro Sánchez, si es que quiere dar el paso adelante.​

Rajoy no ha llegado así a la mayoría simple que requería esta segunda votación en la cámara baja española. El presidente en funciones participa mañana en el comité ejecutivo nacional del PP de su partido en Génova y fuentes populares explican que quiere seguir intentando la investidura, porque se siente legitimado por las urnas. La que parecía una votación que llevaría España al callejón sin salida y camino de terceras elecciones ha virado hacia un cóctel de posibilidades: Sánchez liderando una alternativa, un nuevo candidato del PP, o un éxito en una investidura tras las elecciones vascas y gallegas, que ahora parece más difícil para Rajoy.