La idea de Gabriel Rufián sobre la formación de un frente electoral común a la izquierda del PSOE ha tenido sus detractores y también sus partidarios o, como mínimo, quien no lo ve del todo mal. Los primeros en cerrarle la puerta fueron los homólogos de ERC en el País Vasco, EH Bildu. El líder de la formación abertzale, Arnaldo Otegi, respondió que la propuesta de Rufián "no es viable", considerando que Euskadi debe tener voz propia en el Congreso. Después de los vascos, la propuesta también fue rechazada por la ministra de Sanidad, Mónica García, a pesar de que celebró que el líder de ERC en el Congreso de los Diputados “agite los debates”. Ahora, ha sido la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, quien ha valorado de manera "muy positiva" la propuesta y ha celebrado que adopte un perfil más allá del eje independentista para reivindicar su faceta progresista.
En declaraciones a Europa Press, Colau ha hecho una llamada a un "frente democrático amplio" y ha pedido dejar de lado "los egos y las rencillas" del pasado. "Es momento de diálogo, de generosidad, de ponernos al servicio de las mayorías sociales para unirnos", ha afirmado la exalcaldesa. Además, ha justificado este posible movimiento electoral para hacer frente al momento actual de "excepcionalidad" con un crecimiento cada vez más importante de la extrema derecha en España. De hecho, la idea de Rufián ha comenzado a coger fuerza después de las elecciones en Aragón, donde la ultraderecha de Vox duplicó votos, ante la patacada del PSOE. En el espectro de izquierdas del hemiciclo aragonés, quien salió mejor parado fue la Chunta Aragonesista (CHA), que pasó de tres a seis escaños. Una formación que también estaría en la órbita del diputado republicano.
En medio de este contexto, pues, la exalcaldesa de Barcelona ha situado a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y al líder de Vox, Santiago Abascal, en la misma órbita política que figuras internacionales de "extrema derecha" como el norteamericano Donald Trump o el argentino Javier Milei. Según Colau, una hipotética victoria de estos sectores podría derivar en escenarios "impensables", como detenciones de inmigrantes en las calles, haciendo referencia a las actuaciones del ICE en Minneapolis, o el retroceso a jornadas laborales de 12 horas, "como pasa en Argentina".
Priorizar los "objetivos por encima de las siglas"
En cuanto al proyecto de Sumar y la reconfiguración de la izquierda, Colau ha subrayado que la supervivencia de la democracia "no puede depender ni de un partido ni de una persona". En este sentido, ha pedido a las formaciones progresistas —incluyendo Podemos— y a los actores de la sociedad civil que prioricen los "objetivos por encima de las siglas". Al mismo tiempo, ha insistido en que es el mejor momento para la movilización, evitando así "volver a las cavernas" y perder derechos y libertades básicas que parecían intocables.