La operación especial del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minnesota ha llegado a su fin. Así lo ha anunciado este jueves Tom Homan, el llamado ‘zar de la frontera’ de Donald Trump, en una comparecencia ante la prensa que pone punto final a semanas de tensión en el estado. El despliegue masivo, que llegó a contar con hasta 3.000 agentes federales desplegados desde el 1 de diciembre, ha estado marcado por la controversia desde el primer momento y ha tenido consecuencias dramáticas. El 3 de enero, Renée Good fue tiroteada mortalmente por agentes federales, y solo tres semanas más tarde, el 24 de enero, Alex Pretti corrió la misma suerte. Estos dos asesinatos desencadenaron marchas masivas en Minneapolis y exacerbaron la crispación política en un estado de mayoría demócrata que ya veía con recelo la presencia federal. Es ahora, después de semanas de protestas y presión política, que Trump ha dado la marcha atrás definitiva, una retirada que ya había comenzado de manera parcial con el anuncio de la salida de 700 agentes tan pronto como Homan llegó a Minnesota para intentar calmar los ánimos.​​

En su comparecencia, Homan ha justificado la retirada apelando al éxito de la operación y la coordinación conseguida con las autoridades locales. "Con esto y el éxito alcanzado en la detención de amenazas a la seguridad pública y otras prioridades desde que comenzó esta operación, así como por la coordinación sin precedentes que hemos obtenido con los funcionarios estatales y las fuerzas locales, he propuesto, y el presidente Trump se ha mostrado de acuerdo, que esta operación concluya", ha anunciado el zar de la frontera, que ha añadido que "esta semana ya se ha iniciado una reducción significativa de personal y continuaremos durante la siguiente".

El zar de la frontera ha aprovechado la comparecencia para defender la política migratoria de Trump. "Tenemos mucho trabajo por hacer en todo el país", ha proseguido Homan. Los agentes retirados de esta operación volverán a sus puestos de trabajo o serán asignados a otros destinos "para cumplir con las preocupaciones del presidente Trump en materia de una seguridad fronteriza y deportaciones masivas". “Para conseguir precisamente esto seguiremos aplicando la ley de inmigración en todo el país, priorizando las amenazas a la seguridad nacional y los riesgos para la seguridad pública”, ha advertido.

Desde diciembre, el ICE ha arrestado a más de 4.000 personas, según las cifras oficiales de las autoridades federales. Pese a que la Casa Blanca ha presentado a los detenidos como “delincuentes peligrosos extranjeros ilegales”, la realidad muestra que entre los arrestados hay numerosas personas sin ningún tipo de antecedente penal, incluso menores de edad y ciudadanos estadounidenses. En este sentido, los datos publicados recientemente por CBS revelan que solo un 14% de las detenciones efectuadas por el ICE en Estados Unidos corresponden a individuos con delitos violentos en su historial. El caso de Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años detenido junto a su padre, ilustra la unilateralidad de los agentes durante las redadas. Ambos fueron liberados posteriormente por orden judicial, en una sentencia que cargó duramente contra las políticas represivas impulsadas por Trump. ​​​