Catalunya puede convertirse en la única cuestión insalvable para que PSOE y Podemos lleguen a un acuerdo para la investidura de un nuevo presidente español de izquierdas. A estas alturas no parece que este problema se pueda desatascar. Los barones socialistas, y la propia dirección del PSOE, ya han reiterado hasta la saciedad que "con la unidad de España no se juega", y desde Podemos tienen toda una serie de factores, como la importancia de las confluencias litorales y el efecto Colau, que también impiden hacerse atrás en esta promesa.
Aunque hoy el líder de Podemos, Pablo Iglesias, haya remarcado que lo "más urgente" es que el nuevo Congreso responda a la situación "de emergencia social", ha insistido en que no renuncia a la defensa de la unidad de España desde la "democracia", en referencia al referéndum en Catalunya.
La única traba
Tanto en el escenario que Podemos cediera en su demanda de un referéndum para Catalunya, como en el escenario que el PSOE reconsiderara su negativa a aceptarlo, las mayorías necesarias para que Pedro Sánchez fuera investido podrían existir. En el primer caso, en segunda votación (mayoría simple, es decir, más votos a favor que en contra) con los 90 votos socialistas, los 69 de Podemos y la abstención de los 40 de Ciudadanos. En el segundo, obtendría los 90 socialistas, los 69 de Podemos, y, posiblemente, los de ERC y DiL, con los que obtendría la mayoría absoluta en primera votación (exactamente 176 escaños) o (más probable) en segunda.Hoy, el líder de Ciudadanos en Madrid, Ignacio Aguado, ha asegurado que si la formación de Iglesias diera marcha atrás con el referéndum, su partido "se plantearía la abstención" en el pleno de investidura. Esto otorgaría, en segunda ronda, más votos favorables que contrarios. Por su parte, el cabeza de lista de DiL, Francesc Homs, ha asegurado hoy que sólo descartan la investidura de Rajoy, dejando abierta la posibilidad de hacerlo con Sánchez.
Estado del bienestar
La coincidencia o facilidad para llegar a acuerdos en otros aspectos es más plausible. De hecho, el PSOE ha puesto hoy sobre la mesa sus ocho puntos fundamentales para una hipotética negociación de la investidura de su candidato, Pedro Sánchez, que no se alejan de las ideas de Podemos.Lo que vertebra la declaración de intenciones es la "reconstrucción" del Estado del bienestar con la derogación de prácticamente todas las medidas de calado que ha sacado adelante el PP como la ley Wert. Tanto Podemos como PSOE se comprometieron a paralizarla y derogarla inmediatamente. Ambos coinciden en que hay que convocar a la comunidad educativa para sacar adelante una ley que genere más consenso, así como la necesidad de hacerla absolutamente laica y gratuita.
También hay puntos de contacto con respecto a la creación de rentas garantizadas. El Ingreso Mínimo Vital (IMV) propuesto por los de Pedro Sánchez puede encontrar puntos de contacto con la "Ley 25 de emergencia social" que Iglesias ha puesto como línea roja para apoyar a un gobierno, con el objetivo de perseguir la pobreza.
Reforma laboral
Tanto los socialistas como los podemitas coinciden en que lo principal ahora en materia laboral es derogar la reforma que impulsó y aprobó gracias a su mayoría absoluta el PP. Pablo Iglesias ha reivindicado durante toda la campaña que provoca "temporalidad" y "precariedad", unos adjetivos que también han utilizado enormemente desde las filas socialistas.Aunque en un principio el programa electoral del PSOE no incluía la derogación "total", unos términos que rechazaba el ala más liberal encabezada por Jordi Sevilla, una enmienda presentada precisamente por la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, hizo cambiar la formulación para incluir este adjetivo. Díaz aseguraba que está creando "puestos de trabajo precarios, salarios bajos y despidos baratos".