El president Jordi Pujol ha sido finalmente eximido del juicio que se sigue contra él y su familia en la Audiencia Nacional por la herencia de su padre. Pujol, de 95 años, ha tenido que esperar hasta el último momento y no ha podido ahorrarse la llamada pena del Telenoticias, pero finalmente el tribunal, después de mantener una “entrevista” con el president, ha aceptado los argumentos que ya habían expuesto diferentes médicos y forenses sobre su incapacitación para ser juzgado. “La conclusión que ha obtenido el tribunal es la imposibilidad del señor Jordi Pujol Soley de permanecer con plenitud de conocimiento y capacidades en este juicio, con lo cual, se acuerda que a partir de este momento queda, no quiero usar la palabra expulsado, pero sí que efectivamente queda fuera del procedimiento”, ha argumentado el presidente del tribunal, José Ricardo de Prada.
El juez ha comunicado la decisión cuando se ha reanudado la sesión del juicio programada para este lunes. Pero se ha hecho esperar. El juicio estaba previsto para las 10 de la mañana y la deliberación sobre este punto lo ha retrasado casi una hora, a raíz del examen tanto del médico forense de la Audiencia como de los propios magistrados. “El tribunal tenía un especialísimo interés en tener una entrevista y conocer de primera mano cuál era la situación personal del señor Jordi Pujol Soley”, ha argumentado de Prada, que ha explicado que la entrevista se había realizado en presencia de los tres magistrados de la sala, el abogado de la defensa y el médico forense.
"Contacto personal imprescindible"
Consciente de la polémica provocada por la citación de este lunes, el presidente del tribunal ha querido explicar las razones por las que han obligado a Pujol a desplazarse hasta San Fernando de Henares pese a los informes de los médicos que alertaban de que no estaba en condiciones de ser juzgado. Ha argumentado que la decisión de la sala ha sido resultado de los informes que ya habían presentado los médicos con anterioridad y del último informe que este lunes ha emitido el forense, pero también fruto del “contacto personal imprescindible” con el tribunal, dado que es este el que debe tomar la resolución final. De Prada ha argumentado que los magistrados no pueden “diferir” la decisión sobre la capacidad de Pujol en nadie más, dado que el resto de los informes y valoraciones son “elementos técnicos” en los que se pueden apoyar los magistrados, pero la decisión final la debe adoptar el propio tribunal, ponderando todos los elementos.
El juez, que ha explicado que la motivación de la sala se expondrá en la sentencia, ha pedido que se le comunicara la decisión a Jordi Pujol, que esperaba fuera de la sala, y que se le hiciera saber que había quedado apartado del procedimiento y que podía marcharse. Su abogado Pau Ferrer ha salido de la sala para trasladarle la decisión. Una vez fijada la decisión con relación a este tema, el juicio ha reanudado las declaraciones del resto de los acusados.
Pujol había llegado a la sede de la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares cuando pasaban siete minutos de las nueve de la mañana . Estaba citado a las nueve y media para el examen médico. Se ha presentado dentro del Seat de la familia con el que se ha desplazado desde Barcelona hasta la capital española. Ha accedido al edificio por el parking, lo cual le ha permitido, como mínimo, ahorrarse la imagen de su entrada al tribunal con el andador.
Igual como hizo el pasado mes de noviembre, el president ha insistido a su entorno en que su voluntad era declarar, para poder defenderse de las acusaciones que se formulan contra él.
