Con la CUP fuera del Congreso de los Diputados, ERC con la mitad de representación que tenía y Junts como la única fuerza independentista que se mantiene más o menos estable, los partidos catalanes encaran una nueva legislatura con mucha menos presencia en Madrid. Después de conseguir casi la mayoría de escaños a elegir por Catalunya en los dos anteriores comicios del 2019 —con 22 escaños conseguidos en abril y 23 en noviembre de los 48 posibles—, la situación ahora ha cambiado y fuerzas como el PSC o Sumar obtuvieron domingo pasado más apoyos que los partidos independentistas. Desde el 2011, justo antes del inicio del procés, es la vez que ERC, Junts, la CUP y el PDeCAT han obtenido menos apoyos y menos representación en unas elecciones españolas. En la siguiente gráfica elaborada por ElNacional.cat se puede ver la evolución en votos y escaños de estos partidos individualmente, así como los apoyos y representación que tenían conjuntamente.

La evolución del voto al espacio independentista desde el 2011

 

Una de las claves en estas elecciones del 23J ha sido sin duda la abstención, que ha subido a niveles récord desde el 2016, con un 34,57% de los electores que no acudieron a las urnas. Desde sectores independentistas se llamó a no ir a la votación para mostrar el descontento con gestión de los partidos independentistas desde el referéndum del 2017. Y ciertamente además del trasvase de votos, el abstencionismo tuvo un impacto en los resultados del independentismo. En ciertos puntos del territorio donde en anteriores elecciones el independentismo había captado la mayoría de los apoyos, como el caso de Berga, la abstención ha subido notablemente. En el caso de la capital del Berguedà, ha subido hasta el 42%.

Los partidos independentistas siguen siendo clave

La coyuntura en el Congreso de los Diputados hace que los diputados independentistas sigan siendo claves para la gobernabilidad del futuro gobierno. Si Pedro Sánchez quiere ser de nuevo investido como presidente y formar gobierno le hacen falta inevitablemente los votos o abstenciones de ERC y Junts, así como del BNG, EH Bildu y el PNV. Y eso pone a los partidos independentistas en una posición ventajosa a la hora de negociar la investidura. Sin embargo, ERC y Junts no encaran este escenario exactamente de la misma manera.

Por una parte, los republicanos ya ha designado dos equipos negociadores diferentes, según fuentes del partido, uno para el Congreso, que estará formado por los diputados Gabriel Rufián y Teresa Jordà y por la senadora leridana Sara Bailac, y un segundo grupo para la negociación política encabezada por la secretaría general en el exilio, Marta Rovira, la portavoz Marta Vilalta, Juli Fernández y Josep Maria Jové. Vilalta defendía que "tenemos la clave, construimos alternativas en defensa de Catalunya y no bloqueante. Eso es lo que es útil para la ciudadanía". Junts, por su parte, coincide en qué hay que rehacer la unidad independentista y defiende que la acción a llevar a cabo en el Estado "verse sobre la autodeterminación y la amnistía".

¿Y esta evolución afectará futuras elecciones?

Con el horizonte de una posible repetición electoral si no se inviste ningún candidato en un plazo de dos meses desde la primera votación de investidura, se abren interrogantes sobre hasta qué punto los resultados en las elecciones del 23J son sintomáticas de lo que puede llegar a pasar en futuros comicios. Tanto en españoles como en catalanes. Cabe decir, sin embargo, que el voto varía dependiendo de cuáles sean los comicios, no solo porque varíe el contexto de las elecciones, sino porque muchos catalanes habrían votado de manera dual. El Centro de Estudios de Opinión, por ejemplo, recoge en sus últimos barómetros este fenómeno, con encuestados que votaron formaciones independentistas en anteriores elecciones al Parlament, pero que confesaban que votarían formaciones estatales no nacionalistas esta vez. La clave del voto también cambia respecto de las elecciones municipales, donde los independentistas perdieron tirada ante el avance del PSC, pero no tanto como en las generales del 23J.

Se hace difícil prever qué impacto podría tener la evolución del voto que ya hemos visto el 28M y el 23J en unas elecciones al Parlament, que si no se adelantan serán a principios de 2025. Habrá que ver si se trata únicamente de voto dual, inspirado sobre todo por el temor a un gobierno español de PP y VOX, y los votantes independentistas mantendrán la confianza en los partidos independentistas en Catalunya, como ya ha pasado en otros momentos, sobre todo antes del inicio del procés|proceso.