Adaptarse o morir. La esencia de la teoría de la evolución de Darwin sobre los seres vivos es aplicable también a la política, específicamente a la política de partidos. Este domingo la CUP afronta el debate interno para rediseñarse como estructura, en el fondo y en la forma, una vez detectado que se ha llegado a un final de ciclo político. A lo largo de todo el día, en Celrà, la asamblea abordará y definirá los puntos clave de este cambio de rumbo, a partir de la ponencia base que plantea la dirección.
Entre los objectivos prioritarios destacan dos: que hay que combatir la resignación en la cual se ha instalado el independentismo así como acumular más fuerzas, cosa que sólo puede hacerse creciendo por la izquierda. El análisis parte de la base que se ha llegado a un punto de estancamiento, de agotamiento de ciclo y constata que la CUP necesita un giro estratégico tras dos sacudidas electorales consecutivas. Algunas voces internas lo traducen en que hay que corregir errores para ser una fuerza útil, se trata dicen de construir una nueva herramienta.
Más acento social y menos bloqueo
Uno de los planteamientos en los cuales se fundamenta la ponencia base es la apuesta por un viraje en la acción parlamentaria. Desde el inicio de la legislatura la CUP ha adoptado una actitud de bloqueo, de oposición frontal. Un año después han comprobado que este camino no ha dado frutos y que incluso puede ser que la ciudadanía no lo haya entendido ni compartido. Por eso la idea es reformular este papel de oposición asumiendo un rol más propositivo y colaborador.
También se hace una radiografía del momento actual, a partir de la cual se llega a la conclusión de que ahora mismo no tendría sentido promover una nueva declaración unilateral de independencia, porque como pasó el 27-O, tampoco podría sostenerse en el tiempo, ya que no se dan los elementos necesarios para que eso pase. El documento concluye que hace falta una acumulación mayor de fuerzas y eso pasa por ensancharse por la izquierda. De aquí que uno de los hitos principales de este giro sea volver a poner el acento en la lucha social que siempre ha abanderado a la CUP. Y promover la desobediencia civil también en este terreno. Es en este punto que se propone la exploración de alianzas con otras fuerzas de izquierdas.
40 enmiendas parciales y una a la totalidad
El proceso interno empezó ya hace tres meses, cuando el Consejo Político determinó que había que hacer una nueva propuesta política. A partir de aquí, la organización ha iniciado un proceso participativo a través de las territoriales del partido y con la participación del Secretariado Nacional y del grupo parlamentario. Este domingo, la Asamblea Nacional debatirá y retocará el documento de la ponencia, que se aprobará y ratificará definitivamente el 28 de julio por vía telemática.
En el cónclave participarán 400 personas y se discutirán una cuarentena de enmiendas parciales, las que han quedado vivas del centenar que se habían presentado inicialmente. Al mismo tiempo se tendrá que abordar la enmienda a la totalidad que ha presentado un miembro de la militancia. Cabe decir que la decena de entidades que orbitan en torno a la CUP y que tienen capacidad decisoria no pueden presentar enmiendas como organización.
En paralelo al nuevo rumbo político que tendrán que emprender como partido, la asamblea decidirá también sobre cambios a nivel organizativo.
