Aplauso de todo el Parlament a Jaume Veray, que ha vuelto tras un cáncer. Concretamente, el diputado del PP se ha reincorporado después de cuatro meses y medio de baja a raíz del cáncer de boca que padecía —y por el cual se tuvo que someter a una segunda operación médica y a un tratamiento tanto de quimioterapia como de radioterapia—. En la sesión de este miércoles, todos sus compañeros le dieron la bienvenida con un aplauso y el presidente de la cámara, Josep Rull, le dio la palabra. Veray aprovechó para agradecer las muestras de solidaridad recibidas durante su recuperación: "Vuelvo al Parlament con emoción y gratitud y con una mirada un poco diferente".
"Esta experiencia me ha enseñado muchas cosas, muchas. Pero, sobre todo, el valor del tiempo, de la salud y de las personas. Y me ha reafirmado en la importancia de la sanidad pública y sus profesionales", dijo. Al respecto, advirtió al Govern que tan relevante es el proyecto del nuevo Hospital Trueta de Girona (donde él ha recibido tratamiento), como garantizar "un buen trato a los profesionales" —en un contexto marcado por las protestas de los médicos—.
Veray también trasladó su agradecimiento al grupo parlamentario del PP, tanto a los diputados como a los asesores, y destacó especialmente la labor de la diputada Eva García —que le ha sustituido en la comisión de Agricultura y le ha tenido "al corriente" de los asuntos que se trataban—. Además, agradeció las llamadas de consejeros y diputados que, "más allá de las diferencias" políticas, se han puesto en contacto con él durante su convalecencia. "Por venir de donde venían, han sido muy importantes para mí. En momentos de vulnerabilidad como estos, estos gestos tienen un valor inmenso. Quiero reconocer esta actitud y dar las gracias", dijo. Así, concluyó: "Vuelvo con ganas de trabajar, con responsabilidad y con respeto por esta cámara y por todos vosotros. Vuelvo con una convicción más profunda de que, por encima de todo, somos personas que compartimos una vocación de servicio".
Las imágenes del aplauso han circulado con fuerza como contraste de los episodios de confrontación que últimamente se viven en la política española. Solo esta semana hemos visto cómo el agitador Vito Quiles acosaba a Begoña Gómez y cómo el republicano Gabriel Rufián desvariaba contra Junts en el Congreso, entre otros. Ahora, el gesto de todos los diputados de la cámara catalana se ha entendido como un ejemplo de lo que mucha gente ve como uno de los requisitos principales para hacer política: respeto hacia el rival.
