Este sábado es día de reflexión para los andaluces. El domingo están llamados a las urnas, en las últimas elecciones de un ciclo de comicios autonómicos marcado por victorias incontestables del PP, un Vox que empezó estando en auge y que ha perdido fuelle, un PSOE en horas bajas y una izquierda alternativa muy debilitada y dividida. Andalucía, después de que se celebraran elecciones en Extremadura, Aragón y Castilla y León, ha vivido en las últimas dos semanas una campaña eclipsada en buena parte por el hantavirus. No ha sido la única crisis sanitaria que ha marcado la carrera electoral: la polémica con los cribados de cáncer de mama que sufrió esta autonomía hace unos meses también ha sido protagonista de los debates entre candidatos; así como el trágico accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) del mes de enero. Y, sin sorpresa, la catalanofobia también se ha colado, sobre todo a causa de los pactos (incumplidos) del PSOE con el independentismo, especialmente el del nuevo modelo de financiación autonómica acordado con Esquerra Republicana.

Ha habido una importante mancha negra en este segundo mandato del popular Juanma Moreno al frente de la Junta de Andalucía, que tiene los sondeos soplando a su favor: acaricia la revalidación de la actual mayoría absoluta. Su ejecutivo tuvo que admitir a principios del mes de octubre que miles de mujeres que se sometieron a mamografías en los últimos años no fueron informadas sobre resultados dudosos que requerían seguimiento o pruebas adicionales. Esto provocó retrasos importantes en sus diagnósticos y tratamientos, en algunos casos incluso con años de demora. El pánico social se apoderó de Andalucía y fue más allá; mujeres de otras autonomías —como la catalana— también se situaron en estado de alarma. Según la asociación Amama, esta negligencia ha provocado que 360 mujeres se encuentren con un cáncer de mama avanzado y con metástasis y que hayan muerto al menos tres. La Junta de Andalucía lo niega. Han pedido disculpas, pero aseguran que el fallo del programa no ha provocado ninguna muerte.

Cribados, Adamuz y dos guardias civiles muertos

Este tema ha sido colocado en el centro de la campaña por parte de los partidos de izquierdas. Moreno ha contraatacado a estos embates señalando a su principal adversaria —María Jesús Montero del PSOE— por el accidente ferroviario del Iryo y el Alvia que acabó con la vida de 45 personas. El líder del PP en este territorio ha lamentado que ella no diera “ni una sola respuesta” a la tragedia, en tanto que ha sido hasta ahora vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda. El alcalde de Adamuz, el socialista Rafael Moreno, ha criticado al presidente autonómico por utilizar de forma partidista esta tragedia. Y la Asociación de Víctimas del Descarrilamiento tachó estas declaraciones de “despreciables”. 

La recta final de la campaña también ha estado marcada por la muerte de dos guardias civiles en Huelva cuando perseguían una narcolancha. Los partidos de derechas han denunciado la falta de medios, mientras que el PSOE ha sacado pecho por haber aumentado el número de efectivos en los últimos años desde el Gobierno. Montero, sin embargo, resbaló cuando, preguntada por esta cuestión, definió la muerte como “accidente laboral”. El PP y Vox se le han echado encima; y después ella rectificó señalando que fueron unas “muertes en acto de servicio”. También ha influido que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, no asistiera al funeral de estos dos agentes, motivo por el cual fue abucheado días después en un acto de la Guardia Civil.

La “prioridad nacional” de los pactos PP-Vox

También han influido en esta campaña los acuerdos alcanzados en las últimas semanas entre PP y Vox para formar gobierno en aquellas autonomías en las que ya se habían celebrado elecciones. Los ultraderechistas consiguieron que el partido de Alberto Núñez Feijóo incorporara un punto llamado “prioridad nacional”. Se trata de un “primero los de casa" de manual que la formación de Santiago Abascal reivindica como una gran victoria; a pesar de que los populares aseguran que cualquier iniciativa respetará siempre la ley y la Constitución. El candidato de Vox, Manuel Gavira, lo sitúa sobre la mesa como requisito indispensable para investir a Juanma Moreno como presidente de la Junta. La respuesta del candidato del PP es que los andaluces voten masivamente a favor de él para que de esta manera revalide la mayoría absoluta de la que goza ahora mismo y no necesite ningún tipo de apoyo externo. 

El hantavirus eclipsa parte de la campaña, con Sánchez muy presente en Andalucía y Feijóo haciendo actos por separado

Pero la campaña, sobre todo durante la primera semana, ha estado eclipsada por la crisis del hantavirus; especialmente por el hecho de que fuera el Estado español quien tuviera que coger el toro por los cuernos. En los últimos días, se han generado más titulares sobre el choque político entre el ejecutivo de Pedro Sánchez y el gobierno canario sobre cómo recibir (o no) el crucero con pasajeros infectados con esta enfermedad que la carrera electoral andaluza. 

Sánchez ha participado en cuatro actos durante la campaña, todos junto a Montero, que también se ha visto acompañada del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Por su parte, Feijóo solo ha coincidido en un mitin con Moreno, en Málaga, y el resto de días han hecho campaña por separado. Abascal, paralelamente, ha estado casi cada día en Andalucía, protagonizando la campaña de su partido con múltiples actos en capitales y grandes ciudades de la autonomía.

La catalanofobia se apodera de los dos debates electorales entre candidatos

El lunes 4 de mayo, Catalunya fue uno de los protagonistas del primer debate televisado de los candidatos. El principal interesado en esto fue Moreno. Denunció los supuestos “privilegios” que Montero ha concedido al independentismo para mantener a Sánchez en la Moncloa. El popular afirmó con ironía que Montero es "la única persona de toda España que cree que un independentista pacta un modelo de financiación que beneficia a Andalucía", en referencia al acuerdo suscrito con el republicano Oriol Junqueras. Habló de “privilegios” a los catalanes mientras el candidato de Vox aseveraba que para los socialistas “un catalán vale más que un andaluz". 

Días después —este pasado lunes— se celebró el segundo y último debate. Y Moreno volvió a ello. Con postulados aún más duros. “Ahora usted tiene que pagar las letras a Junts, ERC y Puigdemont para que Sánchez siga viviendo en la Moncloa; usted ha hipotecado a Andalucía, ha traicionado a Andalucía; es una traición; nosotros recibimos menos dinero que un catalán", manifestó acusando a Montero de poder ser “una magnífica candidata” a la Generalitat de Catalunya. "Andalucía siempre pierde cuando hay un pacto entre el PSOE y el independentismo catalán", espetó. Y Montero no lo arregló. "Usted en este tema es más genovés que andaluz; el único modelo de financiación que han aprobado ustedes fue el de Aznar; ¿y saben con quién lo pactaron? Con el señor Jordi Pujol", le contestó la exvicepresidenta primera del Gobierno.