La oficialidad del catalán en la UE es una exigencia del independentismo que el Gobierno no ha acabado de conseguir. Este jueves la entidad Plataforma per la Lengua ha recordado que ya habían pasado mil días del compromiso de hacerlo realidad y que la iniciativa todavía no ha dado ningún fruto. Las reticencias en Europa son múltiples, a pesar de que, según el Gobierno, la voluntad para que se haga una realidad es firme. Este viernes, el ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, José Manuel Albares, ha remarcado que la cuestión del catalán en la UE ya no es algo simplemente que sea competencia del Gobierno de Pedro Sánchez, sino que él lo concibe como un compromiso personal. Albares ha querido remarcar que esta oficialidad es tan solo cuestión de tiempo: "No le puedo decir cuándo, pero que será oficial, lo será".
El ministro español respondía así a preguntas de los periodistas en el marco de la jornada "Acuerdo UE-Mercosur: de la negociación a la acción" que se ha celebrado en el Palau Macaya de la Fundación La Caixa de Barcelona. Albares ha insistido en que su compromiso personal con la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego en las instituciones europeas "está fuera de toda duda". El titular de Exteriores del Gobierno de Sánchez se ha pronunciado en estos términos después de que Plataforma por la Lengua criticara el "bloqueo político" e invitara al presidente del Gobierno a negociar con Alemania para desbloquearlo.
La campaña de la Plataforma
"Mil días no son un simple retraso, sino una decisión política", advierten desde Plataforma por la Lengua, que han puesto en marcha una campaña reclamando a la ciudadanía que ejerza presión sobre Sánchez, pero también al ministro de Exteriores, José Manuel Albares, y al president de la Generalitat, Salvador Illa, para conseguir un objetivo de peso para la lengua catalana. "Esta semana se han cumplido mil días desde que el Gobierno se comprometió públicamente a impulsar la oficialidad del catalán en la Unión Europea, una reivindicación histórica que, casi tres años después de su solicitud formal al Consejo de la UE, continúa encallada. Ante esta situación, Plataforma por la Lengua denuncia el inmovilismo del ejecutivo español y asegura que la falta de avances ya no responde a dificultades jurídicas ni administrativas, sino a una falta de esfuerzo político", añaden.
