Quizás debería hablarles hoy del ingreso en prisión del tesorero de Convergència, Andreu Viloca, ordenado por el juez del Vendrell Josep Bosch, en el caso que investiga el supuesto cobro de comisiones a diferentes empresas por la concesión de obra pública en Catalunya. La decisión del magistrado, a petición del Ministerio Fiscal, supone un salto en la investigación y se justifica como una medida para evitar la destrucción de pruebas. También podría abordar en estas líneas la comparecencia a petición propia del president de la Generalitat en funciones, Artur Mas, en la Diputació Permanent del Parlament, cuando a la legislatura le quedan muy pocas horas ya que el lunes se constituye el hemiciclo resultante del 27S. A beneficio de inventario, la celeridad del líder de CDC en personarse en el Parlament, algo que no acostumbra a ser muy frecuente. Es obvio que la agilidad no suple la responsabilidad pero no puede tener la misma valoración quien da la cara que quien se esconde.

Siendo estos dos temas los que marcarán la agenda de las próximas semanas e intuyendo que quizás cuando se aborde y analice el futuro siempre habrá que volver a una de estas dos noticias, hay dos importantes cuestiones vinculadas con el Barça que merecen un comentario. El protagonista de la primera es Johan Cruyff, que ha anunciado que padece un cáncer de pulmón. Para una generación, que es la mía, Cruyff está en el epicentro de todos los éxitos deportivos del FCB. Y lo que es más importante, con su fútbol fue capaz de transformar la mentalidad derrotista del club, labor que luego prosiguió con un éxito indiscutible Pep Guardiola. Cuando hace unos décadas Cruyff sufrió un infarto de corazón que le alejó de los banquillos, su imagen sirvió para iniciar una lucha a fondo contra el tabaquismo. Estoy seguro que, en esta nueva batalla contra la enfermedad, el flaco tampoco se rendirá.

La segunda cuestión afecta a la congelación de la esponsorización del patrocinio de Qatar que ha decidido la Junta del Barça por razones económicas. Aunque ése es el motivo alegado por el club, es obvio que desde que se iniciaron las relaciones con el emirato el malestar de la masa social azulgrana ha ido en aumento, hasta convertirse en el asunto estrella de la reciente elección a la presidencia del FCB. Sería exigible que la renovada Junta directiva se empleara a fondo en la búsqueda de un patrocinador alternativo que pudiera concitar un consenso que hoy, por muchos motivos, Qatar ya no está en condiciones de reunir.