Cargando...

TikTok me gusta porque, de vez en cuando, si has entrenado bien el algoritmo, te aparecen noticias envueltas de conspiranoia que te hacen pensar y plantearte muchas cosas. Según parece —le he preguntado a la IA si es verdad y me ha dicho que sí; lo que me ha sorprendido porque la noticia la deja bastante en evidencia—, empresas de IA generativa (que es la IA capaz de crear contenido nuevo a partir de lo que ha aprendido; es decir, que toma decisiones ella solita) como Anthropic (que desarrolla modelos de IA generativa) están comprando libros de forma masiva (ediciones descatalogadas, únicas y raras incluidas) para entrenar a la IA. Hasta aquí todo normal (o no). Lo que me ha hecho saltar todas las alarmas ha sido el procedimiento que siguen: compran los libros, los guillotinan, destrozan el lomo, separan las páginas, las escanean y, una vez tienen toda la información que quieren, lo tiran todo a la basura. Todo esto ha salido a la luz porque varios libreros empezaron a recibir pedidos muy grandes y extraños (grandes cantidades de libros; títulos aleatorios y sin una lógica aparente; las empresas compradoras se mostraban indiferentes ante el coste de los libros…). Seamos realistas: ¿quién, actualmente, compra libros descatalogados y difíciles de encontrar de forma masiva sin preocuparse por cuánto le costarán? Ya es difícil que la gente lea (me río para no llorar)...

Un pequeño recordatorio antes de continuar: la invención de la imprenta (hacia 1450 gracias al alemán Johannes Gutenberg) supuso un acceso universal al conocimiento. Hasta entonces solo habían tenido acceso al conocimiento el clero, la nobleza, los monarcas y poca gente más; curiosamente, los que mandaban y hacían hacer lo que querían al pueblo. También es curioso que, después de inventar la imprenta, la humanidad saliera de la oscuridad de la Edad Media y entrara en la Edad Moderna. ¿De verdad tenemos ganas de volver al feudalismo? A mí me da un poco de pereza, la verdad. Aunque esta vez creo que será un feudalismo un poco diferente: quien mandará no serán humanos déspotas, sino máquinas domesticadas por nosotros que habrán decidido tomarse la ley por su cuenta y someternos a su voluntad. Que, en parte, quizás es lo que nos conviene (un poco de autoridad racional). Quizás lo que nos hace falta es que nos reinicien y que volvamos a empezar de cero, porque, ahora mismo, este mundo parece un manicomio. Quizás tenemos suerte y no son tan despóticos y tiránicos como nosotros y las cosas van un poco mejor (que tampoco sería muy difícil).

La pregunta correcta no es si pagaremos por adquirir conocimientos, sino a quién pagaremos por adquirirlos o si nos dejarán adquirirlos

Salgamos de este pensamiento intrusivo mío y volvamos a donde estábamos. ¿Qué pasará si la única manera de acceder al conocimiento es a través de la IA; es decir, a través de las empresas propietarias de esta IA (mientras la puedan controlar, claro está); es decir, pagando? ¿Que solo tendrá acceso al conocimiento la gente con más recursos? De hecho, ahora mismo ya está pasando una cosa similar: la educación pública —y, por tanto, teóricamente universal— cada día cuelga más de un hilo y solo la gente adinerada tiene acceso a la educación de más calidad en escuelas privadas. ¿Y si la IA manda a freír espárragos a las empresas que la han entrenado y decide hacer lo que le venga en gana? La verdad es que tengo grandes dudas sobre si la IA será más o menos altruista y empática que la humanidad y si superará el grado de crueldad de los humanos. Creo que es difícil que nos supere en este aspecto. También tengo que decir que tener acceso a los libros, durante mucho tiempo, tampoco fue garantía de nada, porque su contenido lo decidía quien mandaba. No me creo ni un solo libro de historia (solo hay que ver cómo se tergiversó el procés catalán delante de nuestras narices). Lo mismo pasa en los medios de comunicación: siempre hay un cerebro oculto que dictamina qué es bueno para el populacho y qué no. Supongo que se preocupan mucho por nuestro bienestar y que nos quieren ahorrar quebraderos de cabeza y preocupaciones. Lo que realmente me preocupa, sin embargo —dejémonos de cosas superficiales—, es no poder volver a abrir un libro y sentir su olor. Supongo que, para compensarnos, ya nos venderán algún libro en blanco con notas de salida, de corazón y de fondo de papel amarillento de hace cincuenta años para colocarlos en las estanterías y lucirlos. Así pues, la pregunta correcta no es si pagaremos por adquirir conocimientos, sino a quién pagaremos por adquirirlos o si nos dejarán adquirirlos. Porque, de una manera u otra, siempre hemos pagado por tenerlos (y siempre se nos han restringido). También podría pasar que la IA nos diera una lección de humanidad y nos educara sin esperar nada a cambio, solo por un "sentimiento" de hacer comunidad y de ayudarnos los unos a los otros. Veremos qué pasa.