Artur Mas tendrá que volver el jueves al Parlament e intentar que, al menos, dos diputados de la CUP le voten. Ese es el frío resumen de dos jornadas de debate en el Parlament de Catalunya en las que nadie se movió de sus posiciones iniciales. Debate previsible, resultado esperado. La primera votación de investidura se ha zanjado con el resultado de 62 votos a favor y 73 en contra. Al candidato de Junts pel Sí los números siguen sin salirle y se abre ahora una nueva negociación contrarreloj para sumar antes del jueves los apoyos necesarios. Una tarea que hoy parece titánica y fuera del alcance de la candidatura ganadora el pasado 27S, a menos de que no surjan elementos nuevos en la negociación que varíen la situación. Como dato a reseñar, el nivel político del debate y que, pese a la tensión del momento, transcurrió por cauces más que razonables e incluso de un cierto fair play.
Las concesiones programáticas de JxSí a la CUP no han actuado, como era previsible, de desatascador de la investidura. Esa es en estos momentos la principal crítica que muchos diputados realizan a los negociadores de Convergència, una vez han aceptado muchas de las posiciones de la CUP y no han resuelto la investidura. Tampoco ha aglutinado al independentismo la presión sobre la resolución aprobada por el Parlament que ya se ha iniciado a través de instancias judiciales como la Fiscalía de la Audiencia Nacional, el Consejo de Estado o el Tribunal Constitucional.
En estos momentos, lo más probable es que, si no hay investidura el jueves, puedan pasar semanas sin que se desencalle la cuestión, ya que las posiciones están muy enconadas y nadie quiere dar su brazo a torcer. Las escaramuzas de la CUP para aupar a Raül Romeva como candidato alternativo duraron unos pocos minutos, puesto que el propio interesado se descartó e insistió en que su candidato es Mas. Los más pesimistas consideran incluso que podría no haber una nueva sesión de investidura hasta el final del plazo previsto, el 9 de enero. Pero eso, hoy, no lo sabe nadie.
Mientras tanto, habrá que acostumbrarse a tener dos pantallas del momento político: la que siga el minuto a minuto de las negociaciones entre JxSí y la CUP y la que en muy pocas horas activará el Tribunal Constitucional con la suspensión de la resolución del Parlament, previo recurso del Gobierno y la más que previsible notificación individualizada a la Mesa del Parlament y al Govern de las consecuencias de cualquier desarrollo del acuerdo del lunes por menor que sea.