En ninguna democracia auténtica podría seguir gobernando el país un partido condenado por corrupción con un presidente que, según los jueces, ha mentido al tribunal; así que, si después de la sentencia del caso Gürtel no surge ninguna alternativa ni que sea para expulsar a los corruptos del poder, se confirmará que la corrupción no afecta solo al partido que gobierna, sino al sistema en su conjunto. Eso y que M. Rajoy es una mezcla de zombi y el Cid Campeador, capaz de fingir que gobierna siendo como es un cadáver político.

Lo más significativo es que el único argumento para no descabalgar al Gobierno de Rajoy es y será lo que llaman la crisis con Catalunya. Como si hubiera alguna posibilidad de que Catalunya aprovechara la ocasión para escaparse. ¡Oh my God! Necesitan a Catalunya para tapar su mierda. Lo ha dejado claro M. Rajoy. Según él, lo que debilita a España no es la corrupción institucionalizada. Lo que debilita a España, viene a decir, es que él no siga al frente del régimen más corrupto de Europa porque es quien garantiza la unidad de la nación. La consigna es pues, “España antes corrupta que rota”.

Pedro Sánchez se ha lanzado a la piscina clandestinamente, sin pedir permiso a los antiguos alumnos del Colegio del Pilar y quizás le prohíben nadar, aunque se ahogue

La situación es tan inaudita que el PSOE tiene que hacer ver que reacciona ante tanta decadencia y ha planteado una moción de censura contra Rajoy. Veremos si va en serio. Lo que está claro es que Pedro Sánchez tiene su última oportunidad de sobrevivir como político. O gana ahora y gobierna el partido y el país o ya no lo hará nunca y deberá dedicarse a otro oficio. Y antes que nada falta que obtenga el permiso del establishment felipista, porque cuando ya se presentó una situación como la actual la vieja guardia le montó un golpe de Estado en el grupo parlamentario para impedir que fuera presidente con el apoyo de diputados soberanistas. Y Richelieu Rubalcaba vuelve a estar al acecho.

Sánchez se ha lanzado a la piscina clandestinamente, sin pedir permiso a los antiguos alumnos del Colegio del Pilar, que son los que mandan de verdad, pero alea jacta est. La moción de censura está presentada. Si no le obligan a retirarla, Sánchez deberá defenderla y necesitará el apoyo de Podemos, de todas las formaciones soberanistas y asegurar que nadie de su grupo lo apuñala por la espalda, una posibilidad nada improbable.

Si no surge una alternativa, se confirma que M. Rajoy es una mezcla de zombi y el Cid Campeador, capaz de fingir que gobierna siendo un cadáver político

A primera vista, cuesta mucho apostar a favor del líder socialista. Es obvio que Ciudadanos no apoyará la moción de Sánchez porque el partido de Rivera necesita unas elecciones lo antes posible, aprovechando su momento, antes de que salgan cosas muy feas que lo afectan y antes de unas municipales que requieren una estructura de partido que aún no tiene. Sánchez, en cambio, necesita tiempo en el poder para reafirmarse como líder y recuperar al partido de la depresión. Por ello pide "unos meses", que nadie está dispuesto a darle. In extremis, Sánchez, cuando le prohíban pactar con los soberanistas, prometerá elecciones a corto plazo a Ciudadanos y entonces Albert Rivera buscará cualquier excusa para no pasar como el verdugo del PP, teniendo en cuenta de que son los que hasta ahora han votado a este partido los que le tienen que proporcionar el Poder y la Gloria.

Así que no hay que descartar que todo continúe igual. Rajoy siempre dice "es urgente esperar" y hasta ahora su táctica ha sido un desastre para España, pero un manual para su supervivencia. Con todo, no hay mal que cien años dure. Rajoy no aguantará mucho más tiempo sin convocar a las urnas. De hecho, la política española se ha situado en tiempo de prórroga.

Visto desde Catalunya, obsérvese como el PDeCAT y ERC han rectificado enseguida el entusiasmo inicial con la censura de Sánchez. No pueden pasar por alto que el líder del PSOE apoyó el 155, ha prometido endurecer el Código Penal pensando en Cataluña y se ha apuntado con mucha deshonestidad al linchamiento del president Torra; sin embargo, también es obvio que si de ellos dependiera nunca salvarían al gran represor. Como lo más probable es que no se llegue a votar nada, lo que harán será insistir con la defensa de los presos y el levantamiento del 155. Ahora bien, lo que sí es importante es que, con las elecciones españolas a la vuelta de la esquina, el soberanismo catalán deberá decidir si opta como siempre por el minifundismo y la rivalidad cainita con que nos tiene acostumbrados o intenta constituir una minoría de bloqueo en el Congreso. Huelga decir que con veinte diputados decisivos el horizonte de los presos políticos cambiaría de la noche a la mañana.