Subo la persiana. Llueve. Y con fuerza. El día que podamos salir me pasaré una semana en el bosque oliendo a naturaleza y observando verde. No me cabrá tanto aire en los pulmones ni tanto paisaje en los ojos. Bien, pero usted sabe que esto es un decir porque cuando podamos salir empezará la segunda parte del desastre, la económica, y no estaremos para ir dando saltitos sin cesar por la naturaleza como gráciles bambis. Pero usted ya me entiende el sentido de la cosa, ¿verdad?
Y mientras miraba como llovía desde la parte interior de los cristales del comedor mientras desayunaba un estimulante bocadillo acompañado de un zumo de naranja no menos estimulante y oyendo esta melodía...
... pues justamente en aquel momento he recibido un mensaje de voz de mi amiga la profesora. Y la realidad me ha estallado en la cara. Hace dos semanas que tiene su hermana ingresada en el hospital. Estuvo unos cuantos días en el UCI muy grave, pero desde el viernes ya está en planta. Con fiebre, muy débil, sin poder aguantar ni una cuchara, sin poder andar, pero recuperando. Y eso es lo que me ha explicado:
"Nos dijeron que tenía que estar 10 días más ingresada con antibiótico. El número de contacto para comunicar cualquier cosa a la familia soy yo, pero cada vez que sucede alguna cosa llaman a mi sobrina, su hija, que tiene 15 años. Ayer la llamaron diciéndole que su madre ya estaba estable y que tendría que ir a un sociosanitario, pero como que no hay plazas, si le parecía bien le hacían una alta domiciliaría y la enviaban para casa. Mi sobrina no supo reaccionar pero después pensó 'la mamá, mejor en casa' y dijo que sí. El problema es que mi hermana tiene que estar aislada, pero no lo puede estar porque no se puede valer por sí misma. Alguien tiene que darle la comida y atenderla mínimamente porque ahora mismo es una inválida que va con pañales y que no sabemos si es positiva o no porque como que no hay pruebas, no se la pueden hacer. Ahora mismo estoy en un bucle burocrático que se ha complicado por la Semana Santa. Llamo al hospital y cuando me cogen el teléfono son muy amables, pero quién responde tiene otros problemas mayores que el nuestro y, además, no me pude resolver nada. Y me van pasando con gente". Y continúa...
"Yo entiendo que no hay camas, ni plazas en los sociosanitarios y que la situación es caótica, pero no pueden presionar a una menor que dirá que sí al retorno de su madre pensando que, visto lo visto, lo mejor es estar en casa. Y ahora mismo eso es lo peor. Para ella y para las personas que la cuiden. Porque mi sobrina sola no la puede mover. Tendrá que ir alguien más y más de una vez al día. Y estamos confinados. Voy a ver si puedo hablar con alguien y te explico". Y así me he quedado.
No he podido evitar permanecer mirando para la ventana, con un bocadillo a medias ante mis ojos y pensando en la hermana de mi amiga. Pero la vida continúa y enseguida me ha llamado mi amigo historiador y payés porque, me ha comunicado, "si no te lo explico reviento". Y me lo ha explicado.
"Hoy que vuelven todos los que se han ido a las segundas residencias, tengo un pensamiento dual. Por una parte claro está que todo el mundo tiene que quedarse en su casa. Pero por la otra y con la movilidad actual, ¿cuál es tu casa? Los que mañana se verán obligados a ir a trabajar y cogerán trenes de cercanías desde sitios dormitorio, ¿les cerrarán el paso por si llevan Covid19 de importación? No. Y tanto pueden esparcer el virus de ida como de vuelta. Cuándo vas de fin de semana o cuándo vas a trabajar. Y otra reflexión... Dejamos urbanizar montañas, cauces de ríos y lo que se pueda sin pensar que hacen falta infraestructuras sanitarias y sociales. ¿Cuando alguien compra una vivienda, firma ante notario que será de uso exclusivo de vacaciones y puentes largos o si irá a vivir? ¿La administración, ayuntamientos y Generalitat, pueden dejar planificar urbanizaciones ocupando territorio pensando que sólo serán segundas residencias? ¿Es un 'Todo por la pasta' de nuevos impuestos y presiones del sector constructor/inmobiliario? ¿La lógica no tendría que ser que haya un tope de nuevas viviendas dependiendo del servicio sanitario, social y de servicios (escuelas, depuradoras, alcantarillado, recogida de basura, etc) que sea posible ofrecer? Ah, pero si dices eso, te cargas no-se-cuántos puestos de trabajo y vas en contra el progreso del pueblo. Y ahora los mismos que desean que vayan los de ciudad a gastar, que no son todos los de los pueblos por supuesto, sufren una fiebre anti vecinos de segunda residencia un poco exagerada. Bien, no lo sé, no me hagas mucho caso porque hace demasiados días que estoy confinado". Y tal y como me lo ha dicho, lo transmito. Porque creo que es un debate interesante que va a la contra, que es de lo que se trata a la hora de hacer debates.
Por cierto, al final me he podido acabar el bocadillo. Ha ayudado que mi amiga ha podido hablar, por fin, con alguien y estaban buscando una solución. Finalmente a media tarde he sabido que han encontrado plaza en un sociosanitario relativamente cerca de la ciudad donde viven y que allí acabará la recuperación, al menos hasta que se pueda mover por sí misma. Total, que el día se ha arreglado. Meteorológicamente hablando, también. Y como ha parado de llover, he podido ir a tirar la basura, la manera más próxima que tengo ahora mismo a oler naturaleza y observar verde. Qué remedio...
