Subo la persiana. Un día más, ni chicha ni limoná. Nuevamente ni hace sol del todo ni está nublado del todo. El tiempo está como el uso de las mascarillas, que tenemos días de todo. Según quién habla y según qué día es dice que son muy útiles y adelante y según quien habla, el mismo día dice que no son tan necesarias porque tampoco hacen mucho servicio, según cómo. Pero el mismo que dice que no hacen mucha falta, encarga millones de mascarillas para regalar a la entrada de los transportes públicos porque dice que son muy útiles.
A ver, señores y señoras que charláis en general, y de mascarillas en particular... La mayoría de ciudadanos no somos expertos (ni expertas) en el tema. De hecho, servidor de usted que en su vida ni había visto de cerca una mascarilla, ahora resulta que soy experto en el tema y podría dar conferencias sobre la quirúrgica de tres capas que protege de dentro hacia fuera o las autofiltrantes FFP1, FFP2 y FFP3 y las partículas de micras que retienen cada una. Pero realmente ignoro su utilidad real en cada momento y situación. ¡Yo qué caray sé! Por lo tanto, no cuesta mucho ponerse de acuerdo en UN solo mensaje. O es conveniente llevarlas o no lo es. Y punto y final. Y si es que sí, lo dejamos en sí. Y si es no, pues no. Pero no vamos cambiando de criterio y que si cuando haces la vertical puente no hace falta, que si cuando llueve quizás sí y que si tienes caspa depende. ¿Se ha entendido? ¡Gracias!
Y si de mascarillas ni idea, tampoco sabíamos nada de los movimientos de los virus. Pero como, afortunadamente, tenemos ojos, orejas y cerebro, hemos aprendido a saber que en Italia sucedió hace dos semanas lo que ahora está sucediendo aquí. Y en los Estados Unidos, sobre todo en Nueva York, ahora mismo tienen nuestra situación de hace dos-tres semanas. Por lo tanto, sigue siendo muy recomendable mirar a Italia para saber nuestro futuro a 14 días vista. De la misma manera que es muy recomendable mirar qué pasa en la capital del mundo.
En Nueva York entierran cada semana a unas 200 personas muertas por coronavirus en una isla desierta situada delante del distrito del Bronx. Hace dos siglos que allí hay una fosa común donde van a parar los que ahora les llaman "traspasados" sin familiares conocidos o con una familia tan pobre que no puede ni pagar un entierro. Es decir, en la ciudad más importante del país líder del mundo, el más poderoso (al menos hasta ahora), el abanderado en investigación, el que tiene las mejores universidades, el más rico (al menos hasta ahora) y el que marca la pauta global en consumo cultural, de ocio y en comportamiento social, hay centenares de muertos que van a parar a un agujero en medio de la nada como si fueran un mueble. ¿Pues qué mierda de sociedad, no?
Nosotros somos como somos, sí, y ahí es nada, pero en el ascensor del bloque de mis padres ha aparecido una hoja donde la vecina del 2.º 2ª dejó su número de móvil debajo de un texto que decía: "Si alguna persona tiene dificultades para salir de casa, llámeme.Yo le iré a comprar lo que necesite y se lo dejaré en la puerta". Después se añadió el del 4.º 2ª. Y después, un par más. Cuando ves cosas como estas piensas en qué tipo de sociedad te gustaría vivir, ¿en aquella o en esta? ¿El gran país donde si eres pobre no eres nada de nada ni cuando palmas o intentar ser un gran país pero más humano? Pues mire, he hecho una carta a los reyes.
Los catalanes no tenemos petróleo, ni fosfatos, ni oro, ni coltán. Y de industria poca. Si queremos ser alguna cosa en el mundo, pero alguna cosa de verdad, tenemos que ofrecerle al mundo un valor añadido muy potente. Cuando ahora vemos que entre los equipos que hay en el mundo trabajando para encontrar una vacuna contra el coronavirus, los hay de nuestros, no puedes evitar pensar: tenemos que ir por aquí. Tenemos talento, pero muchos jóvenes han tenido que irse porque aquí no pueden desarrollarlo. Tenemos que conseguir que no se vayan más y que la mayoría vuelvan.
Si queremos ser, tenemos que organizar los Mobile en el máximo de campos de la investigación. Big data, blockchain, ingeniería biomédica, desarrollo de fármacos, 5G y wi-fi 6, vacunas, contenidos de ocio y entretenimiento, realidad virtual... Si somos líderes en algunos de estos ámbitos, tendremos un gran poder. Por lo tanto, seremos. Si no, nunca nos hará caso nadie.
Y si somos los mejores en algunos de estos ámbitos y seguimos ayudándonos entre nosotros, y seguimos luchando por tener unos servicios públicos potentes y eficientes y un estado del bienestar competente... entonces esto ya sería la hostia. Pero claro esto sólo una carta a los reyes del Oriente un sábado santo que no es ni una cosa ni la otra y cuando faltan más de ocho meses para que vengan. Y ya veremos este año como vienen...
