Como suele ser habitual en otro tipo de industrias, al final es la ley de la oferta y la demanda lo que acaba provocando el éxito o el fracaso de algunos coches en la industria. Eso sí, cabe tener en cuenta que actualmente nos encontramos en pleno proceso de transformación de la industria, sobre todo teniendo en cuenta que cada vez son más los gobiernos que estar apostando por endurecer las normativas en contra de los modelos con motor de gasolina o diésel y, evidentemente, intentar potenciar las ventas de los modelos eléctricos.

Más allá de las diferentes ayudas actuales de los diferentes gobiernos en la venta de los eléctricos, cabe destacar que, por ejemplo, en apenas dos meses las medidas contra los coches eléctricos y diésel en China se endurecerán tanto que son muchos los fabricantes que están rebajando muchísimo los precios de los coches de gasolina en stock para poder sacárselo de encima.

 

En cuanto al mercado europeo, si bien es cierto que son muchos los fabricantes que siguen presionando a la Unión Europea para que relaje sus medidas, será a partir de 2035 cuando no se podrán vender, en teoría, modelos en Europa que no cuenten con motores 100 × 100 eléctricos.

Los coches de gasolina caen en picado en China, un anticipo de lo que pasará en Europa

Son varios los datos que revelan que, si bien es cierto que en Europa y en América la cuota de mercado de los eléctricos sigue siendo aún muy menor, en China la historia es muy diferente. Mientras que en 2015 la cuota de los eléctricos no llegaba ni al 1 %, en el pasado 2022 estas elevó hasta por encima de un 30 %, lo que significa que uno de cada tres modelos nuevos que se vendieron el año pasado en China fueron atléticos.

Teniendo en cuenta que en un futuro esta cuota no va a hacer otra cosa que subir, el valor de los precios de los coches de gasolina está cayendo en picado el gigante asiático, algo que acabará produciéndose también las carreteras del viejo continente así como en otros mercados potentes como es el caso del de Estados Unidos.

 

Por mucho que sigan habiendo marcas que se resisten al cambio eléctrico y que lo estén apostando en casi todos los motores de combustión, siendo Dacia precisamente uno de los mejores ejemplos en las carreteras europeas, al final todos los fabricantes saben que deben si o si dar el paso definitivo, entre otras cosas porque no sería precisamente muy recomendable seguir apostando por la tecnología que dentro de apenas unos años estará ya más que obsoleta y, sobre todo, perseguida por los diferentes gobiernos.