El precio de la gasolina y del diésel se ha convertido en uno de los principales motivos de preocupación de muchos españoles en los últimos tiempos. Entre otras cosas porque, si bien es cierto que los precios actualmente son mucho más bajos que los que podíamos encontrar el pasado verano y, sobre todo, mucho más bajos respecto a hace ya casi 2 años cuando estalló la guerra en Ucrania y el precio por rito de las dos carburantes superó los dos euros, los precios siguen siendo muy inestables, y con una tendencia actualmente al alza.

Es más, tras varios meses en los que los precios eran cada semana un poco más bajos, en las últimas semanas los precios han vuelto a ir poco a poco aumentando, y no son pocos los que aseguran que, por diferentes motivos, los precios van a ser cada vez más altos, aunque nadie se atreve a pronosticar su futuro precio máximo.

La reforma de Hacienda provocará un aumento de los precios de los combustibles

Eso sí, no ha sido otro que Nacho Rabadán, el director de la Confederación Españolas de Empresarios de Estaciones de Servicio, la CEEES, el que ha dejado muy claro en una entrevista a un medio especializado que es muy probable que, con la reforma que están preparando desde Hacienda, los precios de la gasolina y del diésel van a aumentar de forma notable.

Los cálculos de esta patronal apuntan a un aumento de hasta 22 céntimos por litro en el caso de la gasolina y de hasta 34 céntimos por litro en el caso del diésel, un aumento más que considerable y que, según Rabadán, “correspondería al incremento de los impuestos que va a producirse sobre los hidrocarburos en dos tramos”.

Evidentemente aún no se sabe hasta qué punto concreto va a tener impacto o no esta reforma que están planteando desde el ministerio español, pero todo apunta a que, teniendo en cuenta que los impuestos van a ser mayores, no sería de extrañar que, sumado a otros factores que siempre acaban influyendo en el precio de la gasolina y el diésel, los combustibles en nuestro país volvieran a aumentar su precio en las próximas semanas y durante los próximos meses, algo que evidentemente no es una buena noticia para el bolsillo de los españoles, especialmente para aquellos que utilizar el coche a diario y que, por lo tanto, acaban acudiendo de forma habitual en las gasolineras.