Hay conductores que limpian la carrocería cada semana, revisan el aceite con frecuencia y no dejan pasar una sola revisión. Sin embargo, existe una pieza muy barata que suele pasar completamente desapercibida y que puede afectar incluso a la salud de quienes viajan en el coche. Los mecánicos coinciden en que el filtro del habitáculo es uno de los componentes más olvidados durante el mantenimiento.
Su importancia va mucho más allá de mantener limpio el sistema de climatización. Este filtro actúa como una barrera frente al polvo, el polen, las partículas contaminantes y otras impurezas presentes en el aire. Cada vez que se conecta la ventilación o el aire acondicionado, todo el aire que entra al interior del vehículo pasa previamente por este elemento para evitar que esas partículas lleguen al habitáculo.
Un elemento que pocos tienen en cuenta
El problema aparece cuando lleva demasiado tiempo instalado. A medida que se satura, pierde eficacia y deja de cumplir correctamente su función. En ese momento aumenta la presencia de partículas en el interior del coche y es más fácil que aparezcan molestias como estornudos, irritación de ojos, congestión nasal o una desagradable sensación de aire cargado, especialmente entre las personas con alergia.
Precisamente durante la primavera y el verano es cuando más se nota. La concentración de polen aumenta y el sistema de ventilación trabaja durante más tiempo debido al uso del aire acondicionado. Si el filtro está en mal estado, la calidad del aire empeora y el confort disminuye, incluso aunque el climatizador siga enfriando correctamente.
Cambiarlo cuesta menos de 60 euros
A pesar de ello, sigue siendo uno de los grandes desconocidos del automóvil. Un estudio elaborado por eBay en el Reino Unido concluye que un 42 % de los conductores ni siquiera sabe que su vehículo incorpora un filtro de habitáculo. Además, más de un tercio asegura que nunca lo ha sustituido desde que compró el coche, una cifra que demuestra hasta qué punto este mantenimiento suele pasarse por alto.
Los profesionales recomiendan revisar este componente de forma periódica y sustituirlo cuando indique el fabricante o si se aprecia una pérdida de calidad del aire en el interior. Se trata de una operación rápida y económica. En la mayoría de talleres el cambio cuesta menos de 60 euros, mientras que quienes prefieran hacerlo por su cuenta pueden adquirir un filtro nuevo por entre 12 y 35 euros.
