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Después de un viaje largo es habitual llegar a casa con el coche cubierto de insectos, polvo o restos de suciedad. La tentación de pasar directamente por un túnel de lavado o coger la manguera es grande. Sin embargo, los mecánicos recomiendan no hacerlo de inmediato. Esperar unos minutos antes de limpiar el vehículo puede evitar averías y daños que, en algunos casos, resultan bastante costosos de reparar.

El primer consejo tiene que ver con el motor, especialmente en los coches equipados con turbocompresor. Tras recorrer muchos kilómetros por autopista, tanto el motor como el turbo alcanzan temperaturas muy elevadas. Si se apaga el vehículo nada más detenerse, deja de circular el aceite y el sistema de refrigeración pierde eficacia. Los especialistas aconsejan dejar el motor al ralentí durante uno o dos minutos para que el conjunto se enfríe de forma progresiva y el turbo reduzca su temperatura sin sufrir un cambio brusco.

Autopista alemana

Lo mejor es esperar a que el coche se enfríe

Una vez apagado el motor tampoco conviene comenzar a lavar el coche inmediatamente. El motivo es que algunos componentes todavía conservan mucho calor. Uno de los más sensibles son los discos de freno. Si reciben agua fría cuando aún están muy calientes, pueden sufrir un choque térmico que termine deformándolos. El resultado suele ser la aparición de vibraciones al frenar y, en muchos casos, la necesidad de sustituir discos y pastillas antes de tiempo.

La carrocería también puede verse afectada. Si el vehículo acaba de llegar de un viaje y permanece bajo un fuerte sol de verano, el jabón y el agua se secarán demasiado rápido. Esto favorece la aparición de marcas de cal, manchas difíciles de eliminar e incluso pequeños daños en el barniz si los productos de limpieza permanecen demasiado tiempo sobre la pintura.

Autolavado 

Recomendaciones antes de lavar el coche

Existe otro aspecto que muchos conductores pasan por alto. Después de circular por carreteras cercanas al mar o por zonas con mucha arena, el coche acumula sal, humedad y pequeñas partículas abrasivas. En estos casos sí conviene realizar un buen lavado, pero siempre dejando que el vehículo se enfríe antes y prestando especial atención a los bajos, donde esos residuos pueden acelerar la aparición de corrosión.

Los profesionales también recuerdan que un lavado correcto requiere utilizar productos específicos y evitar chorros de agua a muy alta presión directamente sobre componentes delicados. Actuar con calma siempre resulta más recomendable que intentar eliminar toda la suciedad en apenas unos minutos nada más llegar del viaje.