44 años de la muerte de Clara Lemlich, madre de la celebración del 8 de marzo

Tal día como hoy del año 1982, hace 44 años, en Los Ángeles (California, Estados Unidos), moría Clara Lemlich, que había sido una figura muy destacada del sindicalismo y del sufragismo femeninos a inicios del siglo XX en Estados Unidos. Clara Lemlich sería la líder de la "huelga de las camiseras" en Nueva York (1909), la primera gran demostración de fuerza de las trabajadoras femeninas, que no solo tenían que luchar contra las precarias condiciones salariales (3 dólares/semanales por 70 horas de trabajo, que sería el equivalente a unos 60 euros) y contra el acoso laboral y sexual de sus capataces, sino también contra la marginación a la que eran sometidas por los sindicatos, dirigidos exclusivamente por hombres.

Clara había nacido en 1886 en Horodok, un pequeño pueblo de mayoría judía al oeste de Ucrania (entonces Imperio ruso). Su lengua materna fue el yiddish (la lengua de los judíos centroeuropeos), pero, a escondidas de sus padres, aprendió el ruso, y desde muy joven trabajó como intérprete de sus vecinos con la administración civil rusa. En 1903, la familia Lemlich emigró a Nueva York, como tantísimas familias judías centroeuropeas de la época. En Nueva York empezó a trabajar en el sector textil, y allí sería donde iniciaría su carrera como representante y portavoz de las reivindicaciones de las trabajadoras femeninas.

En 1909, en el transcurso de la "huelga de las camiseras", fue brutalmente agredida por los secuaces de estos. Con varias costillas fracturadas, todavía tuvo fuerzas para acudir a la asamblea general del sindicato Cooper Union, donde solo hablaban los hombres, y tomó la palabra. Dijo: "Soy una chica trabajadora, bajo condiciones intolerables. Estoy cansada de escuchar intervenciones que solo dicen vaguedades. Y yo propongo que vayamos a la huelga general". Y haciendo uso de una fórmula judía de lealtad a la palabra dada, proclamó: "Si traiciono la causa que aquí defiendo, se me desprenda la mano del brazo que alzo".

Tras el éxito de aquella huelga general (1909) —que se había iniciado con la "huelga de las camiseras"—, se creó una corriente de opinión internacional favorable a la celebración del 8 de marzo (que conmemoraba la primera gran huelga de trabajadoras femeninas de la historia, en 1857, en Nueva York) y, poco después, esta jornada se convirtió en el Día Internacional de la Mujer (1914).