El mal olor en el aire acondicionado es una de las incidencias más frecuentes cuando suben las temperaturas y se intensifica el uso del climatizador. Juan José, mecánico que comparte su experiencia y conocimientos en redes sociales, lo resume con una advertencia clara: “Si el aire acondicionado de tu coche huele mal debes eliminar la humedad del circuito”. La afirmación apunta directamente al origen del problema y desmonta algunas creencias habituales.
En muchos casos se tiende a pensar que el olor procede del gas refrigerante o de un fallo mecánico de mayor entidad. Sin embargo, la causa suele ser mucho más sencilla y está relacionada con el propio funcionamiento del sistema. El aire acondicionado genera condensación de forma natural, y esa humedad, si no se evacua correctamente, acaba convirtiéndose en el foco del mal olor.
El evaporador y la acumulación de humedad
El sistema de climatización está compuesto por varios elementos clave: compresor, condensador, evaporador y una red de conductos que distribuyen el aire al habitáculo. Cuando el aire caliente del exterior pasa por el evaporador, se enfría y libera parte de su humedad en forma de agua. Esa condensación debe salir al exterior a través de un conducto de drenaje.
El problema aparece cuando ese drenaje se obstruye o cuando la suciedad acumulada impide que el agua se evacue con normalidad. En ese entorno húmedo y oscuro, especialmente en el evaporador, proliferan bacterias y hongos que generan el característico olor a moho al activar la ventilación.
No es ningún secreto que el evaporador es una de las piezas más difíciles de inspeccionar sin desmontaje parcial, lo que facilita que la acumulación pase desapercibida durante meses. El conductor suele percibir el problema en los primeros segundos tras encender el aire acondicionado, cuando el flujo inicial arrastra el aire estancado en el sistema.
Según explica Juan José en sus publicaciones, el mal olor no se elimina con ambientadores ni con productos superficiales. La solución pasa por actuar sobre la humedad acumulada y eliminar el origen biológico del problema.
Limpieza, mantenimiento y prevención
Eliminar la humedad del circuito implica revisar en primer lugar el sistema de drenaje. Si el conducto está bloqueado, el agua permanece en el interior y favorece la proliferación de microorganismos. Una limpieza adecuada puede restablecer el funcionamiento correcto.
También resulta aconsejable realizar una desinfección específica del evaporador y de los conductos. Existen tratamientos diseñados para penetrar en el módulo de climatización y eliminar bacterias y hongos. Cabe destacar que esta intervención no solo mejora el olor, sino que también contribuye a mantener una mejor calidad del aire en el interior del vehículo.
Otro elemento fundamental es el filtro del habitáculo. Si está saturado, retiene suciedad y humedad, lo que agrava la situación. Sustituirlo de forma periódica es una medida básica de mantenimiento que ayuda a prevenir este tipo de incidencias.
Además, como práctica preventiva, se recomienda apagar el compresor unos minutos antes de finalizar el trayecto, dejando el ventilador en funcionamiento. De esta manera, el evaporador se seca progresivamente y se reduce la humedad residual que queda en el sistema.
El mal olor en el aire acondicionado no suele estar asociado a averías graves, pero sí a una falta de mantenimiento o a una acumulación prolongada de humedad. La experiencia compartida por profesionales como Juan José pone el foco en la importancia de intervenir sobre la causa real. Mantener el circuito seco y limpio es la clave para garantizar un climatizador eficiente y libre de olores indeseados.