El embrague es uno de los componentes fundamentales en cualquier vehículo con cambio manual, pero su complejidad ha aumentado de forma notable en los últimos años. La incorporación del volante bimasa en numerosos modelos ha mejorado el confort de marcha, aunque también ha encarecido considerablemente las reparaciones. Juan José, mecánico con amplia experiencia en taller y que suelecompartir sus conocimients y experiencia en sus redes sociales, lo resume de forma directa: “Si te toca cambiar un embrague bimasa, te va a tocar pagar un dineral”.
La afirmación no es exagerada. Muchos conductores desconocen que su coche equipa este sistema hasta que aparece la avería y reciben el presupuesto. No es ningún secreto que el volante bimasa se popularizó para reducir vibraciones y suavizar el funcionamiento del motor, especialmente en propulsores diésel y en gasolina de alto par.
Qué es el volante bimasa y por qué se desgasta
A diferencia del volante motor tradicional, que es una pieza rígida, el bimasa está compuesto por dos masas unidas mediante un sistema interno de muelles y amortiguadores. Su función es absorber las vibraciones torsionales generadas por el motor antes de que lleguen a la caja de cambios, lo que se traduce en mayor suavidad y menos ruido en el habitáculo.
Este diseño permite circular a bajas revoluciones con mayor confort, pero también implica más elementos susceptibles de desgaste. Con el paso del tiempo, los muelles internos pueden perder eficacia y aparecer holguras. Los síntomas más habituales incluyen vibraciones al arrancar, ruidos metálicos al ralentí o tirones al cambiar de marcha.
Lo destacable en este caso es que, cuando se detecta el problema, no suele bastar con sustituir únicamente el disco de embrague. En la mayoría de los casos, el volante bimasa también presenta desgaste y se recomienda cambiar el conjunto completo para evitar futuras intervenciones.
Una de las reparaciones más caras en un coche manual
El elevado coste del cambio de embrague bimasa responde tanto al precio de la pieza como a la mano de obra necesaria. El volante bimasa es un componente técnicamente complejo y su precio es muy superior al de un volante rígido convencional. A ello se suma el kit de embrague completo y varias horas de trabajo, ya que es necesario desmontar la caja de cambios para acceder al conjunto.
En muchos turismos actuales, la factura puede superar ampliamente los mil euros, dependiendo del modelo y del tiempo estimado de intervención. Esta cifra convierte la operación en una de las reparaciones más costosas en vehículos con cambio manual.
Cabe destacar que el estilo de conducción influye de manera directa en la vida útil del sistema. Circular habitualmente a muy bajas revoluciones, realizar maniobras abusando del embrague o mantener el pie apoyado sobre el pedal acelera el desgaste del volante bimasa y del resto del conjunto.
La advertencia de Juan José refleja una realidad cada vez más habitual en los talleres: el embrague bimasa mejora el confort, pero encarece el mantenimiento. Cuando llega el momento de sustituirlo, el impacto económico es considerable. Conocer su funcionamiento y prestar atención a los primeros síntomas puede evitar daños mayores, aunque no reducirá el coste inherente a una tecnología diseñada para priorizar suavidad y refinamiento sobre simplicidad mecánica.