Es de sobras conocido que uno de los principales objetivos que tienen la inmensa mayoría de marcas con peso en Europa es la de frenar el auge que están teniendo en cuanto a ventas los modelos eléctricos que llegan desde China.
A diferencia de lo que ocurría hace ya unas décadas, cuando las marcas chinas no querían saber nada del viejo continente, la entrada en juego de la electrificación ha provocado que fabricantes como MG o BYD vean en las carreteras europeas un muy buen terreno de juego, entre otras cosas porque son marcas que pueden acabar ofreciendo, teniendo en cuenta que fabrican sus coches en China, un producto final con un precio mucho más bajo que el que pueden ofrecer las marcas europeas.
No es casualidad entonces que sean algunos los fabricantes importantes en Europa los que estén presionando a las autoridades europeas para que frenen a través de diferentes impuestos o sistemas de aranceles la amenaza que llega desde China.
Por otro lado, cabe también destacar que, pese a que muchas marcas parece que están llegando tarde en este sentido, algunos están empezando a dejar muy claro que en apenas unos años pondrán a la venta modelos eléctricos con precios muy asequibles, como es el caso del próximo Volkswagen ID.2, el nuevo Renault 5 o el recientemente he estrenado el nuevo Citroën ë-C3.
NIO podría tener un duro rival para los utilitarios eléctricos europeos
Pero más allá de que las marcas europeas estén poniendo las pilas en este sentido, algunos fabricantes que triunfan en mercados asiáticos como es el caso de NIO saben también muy bien que ahora es su momento, de ahí que desde el fabricante chino estén planeando en lanzamiento de una nueva marca que se convertiría en uno de los principales rivales de los modelos europeos.
No es otra que el Firefly, una marca de la que se sabe muy poco pero que sí que se sabe que la intención de la NIO es que acabe llegando a las carreteras europeas, y lo haga evidentemente con unos precio más bajos que los que tienen la inmensa mayoría de modelos eléctricos en Europa.
La barrera que se han puesto muchos fabricantes en este sentido esa de los 25.000 €, un precio que podría tener algunos de los eléctricos más esperados en Europa de cara a los próximos años. El problema en su caso es que, como ocurre ahora, es muy probable que algunos coches que llegan desde China tengan las mismas prestaciones pero a un precio mucho más atractivo.
