Las retenciones forman parte del paisaje habitual en autopistas y autovías, especialmente en operaciones salida, fines de semana o tras un accidente. Sin embargo, cuando el tráfico se detiene o avanza a velocidad muy reducida, no todo depende de la paciencia de los conductores. La DGT recuerda que existe una obligación específica que puede resultar decisiva en situaciones críticas: la creación del llamado pasillo de emergencia.
Este procedimiento, cada vez más conocido pero no siempre correctamente aplicado, tiene como objetivo permitir el avance rápido de vehículos prioritarios como ambulancias, patrullas policiales o camiones de bomberos. En este sentido, la DGT insiste en que no se trata de una recomendación opcional, sino de una maniobra obligatoria cuya omisión puede conllevar sanciones económicas importantes.
Cómo debe actuarse en una retención
El pasillo de emergencia debe formarse en cuanto se detecta una retención significativa, incluso antes de que aparezca un vehículo prioritario con señales acústicas o luminosas activadas. La anticipación es clave para garantizar que, si se produce una emergencia, los servicios de intervención puedan avanzar sin obstáculos.
La maniobra es sencilla pero requiere la implicación de todos los conductores. En carreteras con dos carriles por sentido, los vehículos que circulan por el carril derecho deben escorarse lo máximo posible hacia la derecha. Por su parte, los que ocupan el carril izquierdo deben desplazarse hacia la izquierda. De este modo se genera un corredor central despejado que permite el paso fluido de los servicios de emergencia.

Llama especialmente la atención que esta obligación se mantiene incluso cuando el tráfico está completamente detenido. No basta con permanecer dentro del carril sin invadir el contiguo; es necesario adoptar una posición clara que facilite la creación de ese espacio central. La coordinación colectiva resulta fundamental para que el pasillo sea efectivo.
Sanciones y responsabilidad colectiva
La DGT subraya que no abrir el pasillo de emergencia puede suponer una infracción sancionable. Obstaculizar el paso de vehículos prioritarios, ya sea de forma activa o por no adoptar la posición adecuada, puede traducirse en multas elevadas y en la correspondiente detracción de puntos del permiso de conducir, dependiendo de la gravedad del comportamiento.
Más allá de la sanción, el objetivo principal de esta norma es reducir los tiempos de respuesta en situaciones críticas. Cuando se produce un accidente con heridos o un incendio en la vía, cada minuto resulta determinante. Un retraso provocado por la falta de espacio puede agravar las consecuencias de un siniestro.
La DGT recalca que la creación del pasillo de emergencia debe convertirse en un reflejo automático ante cualquier atasco en vías de alta capacidad. No depende de que se escuchen sirenas ni de que se visualice un vehículo oficial en el retrovisor. La formación preventiva del corredor central es parte de la conducción responsable.
Por otro lado, esta práctica contribuye a mejorar la gestión global de las incidencias. Permite que los equipos de emergencia lleguen antes al punto del suceso y agiliza la retirada de vehículos implicados, reduciendo así la duración de la retención. Se trata de una medida sencilla, pero con un impacto directo en la seguridad y en la eficiencia del tráfico.
La indicación es clara: ante un atasco, los coches del carril derecho deben escorarse a su derecha y los del izquierdo a su izquierda para habilitar un espacio central. Cumplir con esta obligación no solo evita sanciones, sino que puede marcar la diferencia en la atención a una emergencia.