En un contexto marcado por el encarecimiento del combustible y las restricciones medioambientales en las grandes ciudades, Dacia ha consolidado una alternativa que gana cada vez más peso en el mercado: los motores adaptados a GLP (Gas Licuado del Petróleo). Esta tecnología, presente en varios modelos de la marca y también en algunos vehículos de Renault, permite reducir costes de uso y acceder a ventajas fiscales y de circulación.

El GLP no es una solución nueva, pero su desarrollo reciente y la apuesta de fabricantes como Dacia han impulsado su popularidad. Con precios que rondan los 0,91 euros por litro, se posiciona como una opción claramente más económica frente a la gasolina tradicional, especialmente en un escenario de uso intensivo del vehículo.

Un sistema bifuel que reduce costes y emisiones

Los modelos de Dacia equipados con GLP utilizan un sistema bifuel, lo que significa que pueden funcionar tanto con gasolina como con gas. Este planteamiento permite alternar entre ambos combustibles de forma automática o manual, ofreciendo una mayor autonomía y flexibilidad en el uso diario.

El funcionamiento es relativamente sencillo: el vehículo arranca normalmente en gasolina y, una vez alcanza la temperatura óptima, pasa a utilizar GLP. Este combustible se almacena en un depósito adicional, generalmente ubicado en el espacio de la rueda de repuesto, sin comprometer en exceso la capacidad de carga.

Desde el punto de vista económico, el ahorro es uno de sus principales argumentos. El menor precio del GLP frente a la gasolina permite reducir significativamente el coste por kilómetro, algo especialmente relevante para quienes realizan largos desplazamientos o un uso intensivo del coche.

Por otro lado, el GLP genera menos emisiones contaminantes que los combustibles tradicionales. Esto se traduce en una reducción de partículas y óxidos de nitrógeno, lo que permite a estos vehículos obtener la etiqueta ECO de la DGT, con las ventajas que ello implica en términos de acceso a zonas de bajas emisiones o bonificaciones en impuestos.

Una solución práctica en el mercado actual

La apuesta de Dacia por esta tecnología se ha materializado en modelos como el Sandero, el Duster o el Jogger, todos ellos disponibles con motorizaciones adaptadas a GLP. En estos vehículos, la integración del sistema está completamente optimizada desde fábrica, lo que garantiza un funcionamiento fiable y sin comprometer el rendimiento.

Lo destacable en este caso es que esta solución no implica un sobrecoste elevado respecto a las versiones convencionales. De hecho, la diferencia de precio se amortiza con relativa rapidez gracias al ahorro en combustible, especialmente en escenarios de uso continuado.

Además, la red de repostaje de GLP ha crecido de forma notable en los últimos años, facilitando su uso en desplazamientos largos. Aunque sigue siendo menos extensa que la de gasolina o diésel, su disponibilidad ya no representa una limitación importante en la mayoría de regiones.

En paralelo, algunos modelos de Renault también han incorporado esta tecnología, reforzando la estrategia del grupo por ofrecer alternativas accesibles frente a la electrificación total. En un mercado en transición, el GLP se posiciona como una solución intermedia que combina bajo coste, autonomía elevada y menores emisiones.

Dacia, con su enfoque pragmático, ha encontrado en el GLP una vía eficaz para adaptarse a las nuevas exigencias sin renunciar a su principal seña de identidad: ofrecer movilidad asequible y funcional.