El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, ha recordado en una respuesta parlamentaria al Congreso de los Diputados que es la Guàrdia Civil quien tiene las competencias en el mar territorial y que, por lo tanto, es competencia del Instituto Armado la gestión de los incidentes como los que se produjeron el pasado mes de marzo en la playa de la Pineda, en Vila-seca, cuando un enfrentamiento entre los Mossos y la Guàrdia Civil por la competencia en la búsqueda y extracción de un cadáver acabó con el hecho de que el cuerpo del hombre, que se había quitado la vida atándose a una cuerda y saltando al mar, se perdió durante unas horas, hasta que los Mossos, al día siguiente, lo pudieron recuperar. El incidente, por la gravedad de las consecuencias que generó, obligó incluso al juzgado de guardia de Tarragona a ordenar una instrucción concreta a los dos cuerpos policiales para aclarar los hechos. Este hecho, que generó muy malestar entre los dos cuerpos, a nivel operativo y también entre las cúpulas policiales, ha llegado al Congreso de los Diputados.
A preguntas de Esquerra y del diputado republicano Francesc Marc Álvaro, el ministro español ha salido al paso y ha recordado que en el mar manda la Guàrdia Civil. No hay debate, apunta el ministro del PSOE. Es más, asegura que los acuerdos vigentes no obligan a la Guàrdia Civil a esperar a los Mossos para trabajar en el mar territorial, y que la policía catalana, que bautiza como "policía autonómica", siempre estará bajo el mando de la policía española cuando trabaje en estas zonas. Sí que tienen la competencia los Mossos, en cambio, en aguas interiores, como lagos y ríos. El mismo ministro español recuerda que los Mossos, en el mar, es como si estuvieran trabajando en otros puntos del Estado, fuera del Principat, y, por lo tanto, solo lo podrán hacer a requerimiento de las policías competentes en ese medio, en este caso, en el mar, la Guàrdia Civil.
Un acuerdo convertido en papel mojado
Un jarro de agua fría para los Mossos, haciendo referencia a dictámenes de 2015 y 2019 de la Comisión Estatal de Coordinación de la Policía Judicial y sin tener en cuenta los acuerdos que el ministerio, en las previas de la Copa América de vela, firmó con el Departament d'Interior sobre el paso de la policía catalana de asumir competencias en aeropuertos, puertos y el mar territorial. Aquel acuerdo, que además se tenía que rubricar en la última reunión de la Junta de Seguridad de Catalunya, entre el gobierno de Salvador Illa y el ministro Marlaska, quedó en papel mojado y el Departament d'Interior lo escondió en un cajón, asegurando que antes era necesario tener más agentes en la calle, renunciando de facto al espíritu fundacional de la policía de la Generalitat, de convertirse en el cuerpo policial integral que opera en todo el país. Cuando Marlaska necesitaba un marco de acuerdo con Esquerra aceptó la cesión, pero con la victoria de Illa en Catalunya, y la presión del mismo jefe político de los Mossos, el director Trapero, hizo que el ministerio lo frenara, y pudiera detener también un conflicto con la Guardia Civil, que lo veían como, aseguraban ellos, una nueva cesión a los independentistas.
Dejar el acuerdo sin firmar, y sí aceptar otras cesiones a las policías españolas en Catalunya, como también aprovecha para recordar el ministro español en su respuesta a sus socios de investidura, generó, en el Parlament de Catalunya, un terremoto. Los partidos nacionalistas fueron hostiles con Illa y la consellera Núria Parlon, titular de Interior. Para salir al paso y evitar perder el apoyo de Esquerra en la primera fase de la legislatura, en sede parlamentaria, para calmar a los republicanos, el president Illa anunció en diciembre de 2024 que sí que pediría al ministerio aceptar las competencias en puertos y aeropuertos y que a principios de 2025 convocaría una nueva reunión de la Junta de Seguridad de Catalunya con Marlaska para firmarlo. Esta reunión, sin embargo, más de un año y medio después del anuncio del presidente socialista en el Parlament, todavía no se ha convocado, y desde el departamento aseguran que, por ahora, no es una prioridad.
En la última celebración del Día de las Escuadras, en el acto nacional, que se hizo en Barcelona, el president Illa se dirigió a los mandos policiales y aseguró que el cuerpo estaba capacitado para asumir nuevas competencias y seguir en la ruta de convertir a los Mossos en la policía integral del país. Sin embargo, no obstante, la Junta de Seguridad de Catalunya que lo debería hacer posible, rubricando el acuerdo con el ministerio del Interior para conseguir esta transferencia que ya estaba pactada —la convocatoria de elecciones en mayo de hace dos años detuvo la reunión que hubiera servido para firmarlo, con el conseller Joan Ignasi Elena, de Esquerra— aún no tiene fecha ni ninguna previsión de celebrarse.
Mala mar en Interior
Esta respuesta de Marlaska llega en plena tormenta sobre el Departament d'Interior. Por el plan piloto que quieren sacar adelante poniendo agentes de paisano en centros educativos y, sobre todo, por la supuesta infiltración de agentes encubiertos en reuniones de maestros que preparaban la huelga contra el Departament d'Educació de las próximas semanas. Mossos no ha desmentido esta infiltración, sin aceptarla, y el propio presidente ha tenido que salir al paso asegurando que confía en la policía y que la consellera Parlon dará las explicaciones que toquen. La oposición va por faena y Esquerra y la CUP ya han pedido la dimisión del director general de la Policía, Josep Lluís Trapero. Todo ello, por si no fuera suficiente, mientras, supuestamente, los consellers de Illa están negociando con Esquerra los presupuestos que los socialistas, a pesar de que sin ninguna mayoría cerrada, llevaron al Parlament de Catalunya hace semanas.