Citroën ha construido buena parte de su historia a base de decisiones valientes en materia de diseño. Modelos como el DS original, el CX o el C4 Cactus rompieron con lo establecido en sus respectivas épocas, apostando por soluciones estéticas arriesgadas que, con el paso del tiempo, terminaron siendo ampliamente reconocidas. Esa tradición creativa sigue muy presente en la marca francesa y vuelve a materializarse con el nuevo Citroën C5 Aircross eléctrico, una evolución lógica de uno de los SUV más representativos de su gama.

La llegada de esta versión eléctrica no supone una ruptura conceptual con el modelo conocido, sino una adaptación coherente a la nueva etapa de electrificación. No es ningún secreto que Citroën ha sabido combinar en los últimos años una identidad visual marcada con un enfoque claramente orientado al confort. Lo destacable en este caso es que el C5 Aircross eléctrico mantiene ese equilibrio entre diseño atrevido y planteamiento familiar, dos rasgos históricamente ligados a la marca.

Citroën arriesga con el diseño sin perder su identidad

El Citroën C5 Aircross eléctrico conserva una imagen exterior fácilmente reconocible dentro del segmento SUV medio. El frontal adopta el lenguaje de diseño más reciente de la marca, con una firma lumínica en dos niveles y una interpretación más moderna de los chevrones, integrados de forma limpia en el conjunto. La ausencia de elementos mecánicos tradicionales permite un diseño más fluido, sin perder presencia ni carácter.

 

Las líneas de la carrocería transmiten robustez y modernidad, con protecciones visibles y volúmenes bien marcados que refuerzan su aspecto de SUV. En este sentido, Citroën vuelve a demostrar su predisposición a asumir riesgos estéticos, pero siempre desde una base coherente y funcional. Cabe destacar que el resultado no busca la agresividad visual, sino una personalidad propia que se distingue de propuestas más neutras.

Desde el punto de vista técnico, el C5 Aircross eléctrico se apoya en una mecánica de cero emisiones desarrollada para ofrecer un equilibrio realista entre prestaciones y autonomía. El sistema de propulsión entrega 210 CV, asociado a una batería de 73 kWh, mientras que una segunda variante eleva la potencia hasta los 230 CV junto a una batería de 97 kWh. Esta última permite homologar autonomías que pueden superar los 680 kilómetros en ciclo WLTP, situándolo entre los SUV eléctricos más capaces de su categoría.

Citroën C5 Aircross eléctrico: confort, espacio y enfoque familiar

Más allá del diseño y la tecnología, el Citroën C5 Aircross eléctrico sigue siendo, ante todo, un SUV de carácter familiar. La comodidad continúa siendo uno de sus principales argumentos, apoyada en una puesta a punto orientada al confort de marcha y en una suspensión diseñada para filtrar irregularidades con especial eficacia. La suavidad inherente a la conducción eléctrica refuerza aún más esta filosofía.

Anuncio del nuevo Citroën C5 Aircross

El interior ofrece un espacio amplio y bien aprovechado, con especial atención a la habitabilidad de las plazas traseras y a la modularidad. La disposición del habitáculo prioriza el bienestar de los ocupantes, manteniendo una atmósfera relajada y funcional, fiel al enfoque tradicional de Citroën. Por otro lado, el maletero conserva una capacidad competitiva, lo que refuerza su vocación como vehículo principal para un uso diario y familiar.

En este sentido, la apuesta de Citroën resulta especialmente coherente. El diseño arriesgado actúa como elemento diferenciador, mientras que la autonomía, el confort y la habitabilidad sostienen el producto desde un punto de vista racional. En conjunto, el Citroën C5 Aircross eléctrico representa una evolución sólida y bien planteada: fiel a la historia de la marca en lo estético, convincente en lo técnico y plenamente adaptada a las exigencias actuales de la movilidad eléctrica.