El conocido mecánico e influencer del motor, Ángel Gaitán, vuelve a poner sobre la mesa un problema que cada día afecta a más conductores en España y en Europa: los largos retrasos en la entrega de piezas de recambio. Lo que debería ser un trámite de días puede convertirse en una espera de meses. Y mientras tanto, el coche sigue parado en el taller.
Según explica Gaitán, la situación se ha agravado en los últimos años. El sector del automóvil en Europa atraviesa una crisis silenciosa, marcada por la falta de stock, los problemas logísticos y las estrategias de algunas marcas que, directamente, dejan de fabricar piezas de vehículos que apenas tienen dos años en el mercado. El resultado es desesperante: coches inmovilizados y clientes sin soluciones rápidas.

La demora en la llegada de recambios, un problema cada vez más común
El mecánico pone ejemplos claros. Hay marcas que tardan seis meses en entregar un simple faro o que dejan de ofrecer lunetas y cristales para modelos recientes, lo que obliga a los propietarios a resignarse. No se trata de una avería mayor o de un recambio raro, sino de componentes básicos para poder circular. Y aquí surge la gran pregunta: ¿qué puede hacer el cliente en estos casos?
La primera recomendación de Gaitán es tener paciencia. Si se trata de piezas menores, como filtros o elementos que no afectan de manera directa a la seguridad del vehículo, la espera, aunque molesta, puede ser asumible. Los talleres cumplen con su labor de pedir el recambio, pero la responsabilidad final recae en el fabricante y en la red de distribución.

Si el mecánico no responde, acude a las instituciones
Sin embargo, cuando hablamos de piezas esenciales como un faro, una luna o cualquier elemento imprescindible para pasar la ITV o simplemente para circular con seguridad, la cosa cambia. Gaitán recomienda que, si el recambio no llega en un plazo razonable de un mes, el afectado empiece a mover ficha. Es decir, presentar reclamaciones formales tanto en el propio taller como en la marca, dejando todo por escrito para tener constancia.
El siguiente paso, según el mecánico, es acudir a Consumo. Este organismo permite registrar reclamaciones que, con el tiempo, pueden servir como base para exigir indemnizaciones por daños y perjuicios. No se trata solo de reclamar el coste de la pieza, sino también el perjuicio económico y personal que supone estar meses sin coche. Transporte alternativo, tiempo perdido o incluso trabajos rechazados por falta de movilidad pueden entrar en esa valoración.