La Unión Europea ha enfriado la propuesta de Alemania de relajar las sanciones contra Irán para favorecer un alto el fuego en Oriente Medio y ha dejado claro que, por ahora, no se plantea ningún cambio. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha sido taxativo: “Es demasiado pronto”, ha afirmado después de la cumbre de líderes celebrada en Chipre en la que Friedrich Merz ha presentado la idea. En la misma línea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha advertido que cualquier levantamiento de sanciones deberá ir ligado a una desescalada del conflicto, con avances concretos tanto en la contención de la amenaza nuclear como en “un cambio en la represión de la población”.
Los líderes de los Veintisiete han abordado la cuestión en la segunda jornada de la cumbre informal celebrada en Nicosia, donde también han mantenido encuentros con representantes del Líbano, Siria, Egipto, Jordania y el Consejo de Cooperación del Golfo para analizar el impacto del conflicto abierto a raíz de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. En este contexto, Costa ha advertido que la guerra ya tiene “consecuencias desastrosas” en términos humanos, económicos y de infraestructuras, y ha remarcado que la situación empeora con cada día que pasa sin una salida. El dirigente europeo ha expresado la “plena solidaridad” de la Unión Europea con los países de la región y ha valorado el anuncio reciente de un alto el fuego entre Washington y Teherán como un “paso positivo”, pero insuficiente como solución a largo plazo.
En este sentido, Costa ha reclamado la apertura inmediata del estrecho de Ormuz “sin restricciones ni peajes, en pleno respeto del derecho internacional y del principio de libertad de navegación”. El dirigente ha asegurado que la Unión Europea está dispuesta a contribuir a los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto, incluyendo tanto las negociaciones sobre el programa nuclear como la reconstrucción de la infraestructura energética del Golfo para estabilizar los mercados globales. De hecho, según datos de la Comisión Europea, la guerra ya ha tenido un impacto directo en la economía del bloque, con un sobrecoste de 25.000 millones de euros en importaciones de combustibles fósiles. Costa ha advertido que esta situación evidencia “hasta qué punto la seguridad de Europa está ligada a la del Oriente Medio”.
Por su parte, Von der Leyen ha apostado por reforzar los vínculos políticos y económicos entre la Unión Europea y los países de Oriente Medio. La presidenta ha recordado que a finales de año se celebrará la primera conferencia de inversión con Jordania y ha anunciado que, en dos semanas, se pondrá en marcha el primer diálogo político de alto nivel con Siria “para abrir camino hacia un posible acuerdo de asociación en el futuro”. En paralelo, ha defendido ampliar el mandato de la misión naval europea en el mar Rojo, Aspides, y coordinarla con los países del Golfo para reforzar la vigilancia marítima. “Construyamos juntos una región en que la paz no sea simplemente la ausencia de la guerra”, ha afirmado.
