Tal día como hoy del año 1849, hace 177 años, el ejército del régimen borbónico napolitano —dirigido por el rey Fernando II de las Dos Sicilias (la unión forzada de Nápoles y Sicilia)— entraba en Palermo y acababa con la primavera política siciliana, iniciada dieciséis meses antes con la Revolución de 1848 (12 de enero). La toma de la capital siciliana se produjo después de un intenso bombardeo sobre la capital siciliana, que se saldaría con centenares de muertos civiles. Por este motivo, y desde aquel hecho, el rey Fernando II (que moriría 10 años más tarde viendo cómo el nuevo reino de Italia le estaba conquistando su dominio) sería llamado despectivamente “el rey bomba”.

La revolución siciliana había estallado a inicios del año anterior (enero de 1848), coincidiendo con una serie de procesos revolucionarios que sacudirían el continente. De hecho, la revolución siciliana había sido la primera y había precedido a la francesa (febrero de 1848), que pondría fin, definitivamente, a la estirpe borbónica en el trono de París. En el caso de Sicilia, las clases mercantiles urbanas (comerciantes, profesionales liberales) de Catania y de Siracusa habían proclamado la independencia por diversas razones: la erosión del autogobierno siciliano, la marginación social y económica de la isla, y el régimen represivo del estado napolitano borbónico.

Con la ocupación borbónica de Palermo se ponía fin a una república liberal y progresista que había revolucionado la vida social, económica y cultural de la isla. Esta república proponía la confederación de todos los estados de la península italiana —con independencia de su forma política—. Durante sus dieciséis meses de existencia, adoptó la bandera tricolor, que sería la de la Italia unificada con el símbolo de la trinakria (‘el hombre de tres piernas’) en el centro. También durante esta etapa se instituyó la canción “Lu dudici jnnaru 1848” (el 12 de enero de 1848, fecha de inicio de la revolución) como el himno de la República de Sicilia.