La misión Juno de la NASA ha revelado que Júpiter, el planeta más grande del sistema solar, posee una estructura interior mucho más compleja de lo que se pensaba hasta ahora. Los astrónomos del equipo científico que lleva la misión han dado una conferencia de prensa en la Asamblea General Europea de la Unión de Geociencias en Viena para hablar sobre el tema.
Las capas internas de Júpiter recuerdan a las de una cebolla
La sonda Juno se lanzó en 2011 y llegó a Júpiter en 2016 con el objetivo de arrojar luz sobre el proceso de la formación y de la evolución del planeta. La idea era medir el gas del interior del planeta, de su atmósfera, de su magnetosfera y de sus campos magnéticos. Ahora la sonda ha orbitado 82 veces alrededor del gigante gaseoso y ha revelado datos muy interesantes sobre él.
Según el equipo de la NASA, el estado de salud de la sonda es excelente. Actualmente, se está abriendo paso hacia el Polo Norte de Júpiter, más allá de la Gran Mancha Roja del planeta, en una región que apenas ha sido explorada debido a la radiación que emiten sus cinturones.
Como Júpiter no forma una esfera perfecta, la sonda Juno ha tenido que ajustar su órbita alrededor del gigante gaseoso. Steven Levin, científico de la NASA que trabaja en el proyecto Juno, mencionaba que, en lugar de viajar cerca de su ecuador, la trayectoria más favorable es en dirección a su Polo Norte.

Los cambios en la trayectoria de Juno han permitido al equipo de la NASA escanear todo el planeta, de polo a polo. Los datos que se han recogido en las 82 órbitas son tan precisos que se ha llegado a una conclusión que nadie había imaginado hasta la fecha. Al parecer, la estructura interna del planeta tiene tantas capas que el equipo de investigadores la ha comparado con las capas de una cebolla.
El núcleo de Júpiter no es sólido y es mucho más compacto de lo que se creía
Juno ha revolucionado por completo el concepto convencional de la formación de Júpiter. Hasta tal punto, que la NASA no puede afirmar que contenga un núcleo compacto. Han concluido que no hay un núcleo sólido y, si lo hubiera, sería un núcleo muy difuso formado por elementos muy pesados.
Yohai Kaspi, uno de los miembros del equipo de la NASA que trabaja en el proyecto de la sonda Juno, destacaba que a 7.000 km de profundidad, el hidrógeno molecular y el helio se convierten en elementos tan densos e ionizados que se acaban transformando en metal.
La misión de Juno ha cumplido más que de sobra con su cometido. Inicialmente, la sonda estaba diseñada para orbitar 32 veces alrededor del planeta. En la actualidad, se encuentra en la órbita número 83. La buena noticia es que, por el momento, Juno tiene salud como para seguir ofreciendo nuevos datos sobre el gigante gaseoso.
El núcleo de Júpiter es mucho más pequeño de lo que se imaginaba. La NASA continuará usando modelos de inteligencia artificial para descubrir más sobre su estructura interna. Por ahora, nuestro entendimiento sobre Júpiter es muy limitado. Es un planeta mucho más complejo de lo que ya se imaginaba.