Tom Homan, el zar de la frontera enviado por Donald Trump a Minneapolis, ha anunciado un giro parcial en la estrategia migratoria desplegada en el estado tras las polémicas macrorredadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). En su primera comparecencia pública desde que aterrizó el martes en la ciudad, el veterano responsable de seguridad ha explicado que ya ha ordenado a las autoridades federales que elaboren un plan para reducir progresivamente el número de agentes desplegados —actualmente unos 3.000 efectivos— tras la indignación social provocada por el asesinato a tiros de dos ciudadanos estadounidenses en menos de un mes. Homan ha detallado que el dispositivo se rebajará a medida que las personas catalogadas como “amenazas” sean detenidas y encarceladas, pero ha remarcado que la misión encargada por la Casa Blanca se mantiene intacta y que, a su parecer, en los primeros cuatro días de operaciones ya se han conseguido “avances importantes” sobre el terreno.

Con el polémico Gregory Bovino apartado por la Casa Blanca y después de días de presión en la calle, Washington intenta rebajar la tensión con un nuevo tono. Poco después de aterrizar en Minneapolis, Homan se ha reunido con el gobernador Tim Walz y el alcalde de la ciudad, Jacob Frey, ambos muy críticos con las redadas mortales del ICE en el estado. Según ha explicado, ya hay entendimientos preliminares para redistribuir parte de los más de 3.000 agentes, aunque ha admitido que en los próximos días habrá que “discutir sobre cómo activarlos”. Homan ha subrayado que “la retirada de las fuerzas depende de la cooperación” y ha resumido su lógica con una fórmula clara: “Un delincuente en la cárcel significa menos agentes en las calles”.

En Minneapolis persiste un clima de máxima tensión, con vecinos y activistas reuniéndose diariamente ante los memoriales improvisados en los puntos donde fueron abatidos por los agentes del ICE Renée Good y el enfermero Alex Pretti. Para este viernes, diversos colectivos sociales han convocado un “día nacional sin clases, sin trabajo y sin compras” para mostrar el rechazo a la ofensiva migratoria de Trump en la ciudad y exigir el fin de las redadas mortales. Ante este escenario, Homan ha afirmado que respeta el derecho a manifestarse, pero ha advertido que no tolerará intentos de “bloquear” o “impedir” la actividad del ICE y el resto de agencias federales sobre el terreno. Tras comparecer ante la prensa, el zar de la frontera tiene previsto reunirse con líderes comunitarios, religiosos y responsables policiales para intentar concretar nuevos acuerdos.