Irán vive, desde el pasado domingo, las protestas más importantes de los últimos años contra el régimen de los ayatolás, que ya han causado al menos siete muertos por la dura represión de la policía y los enfrentamientos que se produjeron este jueves, en el quinto día de manifestaciones en diferentes ciudades del país. El presidente Donald Trump ha amenazado con intervenir y atacar a la República Islámica si las fuerzas de seguridad siguen actuando violentamente contra los manifestantes, según ha publicado en su cuenta de Truth Social. “Si Irán dispara y asesina violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, Estados Unidos acudirá a su rescate”, ha escrito Trump en su red, desde donde ha advertido que están “listos y preparados para actuar”. Miles de personas están saliendo a la calle de las ciudades iraníes para protestar por la grave crisis económica que está agravada por las caídas históricas del rial, la moneda local, la crisis energética y la escasez de agua. La inflación interanual del 52% y la dificultad de acceder a bienes básicos han llevado a los iraníes a decir basta. Las movilizaciones, iniciadas el domingo en el principal mercado de telefonía móvil de la capital, han implicado a estudiantes universitarios, comerciantes y diversos sectores sociales.
La cuestión nuclear de fondo
El principal asesor del ayatolá Alí Jamenei y secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Larijani, ha advertido que una eventual intromisión de Estados Unidos en los asuntos internos de Irán “desestabilizaría toda la región”, además de poner en riesgo los intereses de Washington y los soldados estadounidenses. Las tensiones entre Teherán y Washington ya subieron de tono después de que Trump, en una rueda de prensa con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en Mar-a-Lago, afirmara que Estados Unidos “debería derribar” cualquier intento iraní de reconstruir sus capacidades nucleares, e insinuara que una operación militar podría ser “más poderosa” que la anterior. El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, advirtió este martes que cualquier ataque contra su país recibiría una respuesta “dura y disuasoria”, en aparente reacción a las declaraciones del presidente estadounidense sugiriendo la posibilidad de una nueva ofensiva militar si Irán retoma su programa nuclear.
Este viernes las protestas llegan ya a su sexto día. El jueves por la noche, al menos tres personas y otras 17 resultaron heridas cuando los manifestantes asaltaron una comisaría en la ciudad de Azna, en la provincia de Lorestán, al oeste de Irán, según la agencia de noticias estatal Fars, que aseguró que los manifestantes se enfrentaron a la policía, lanzaron piedras contra los agentes y prendieron fuego a varios vehículos. La agencia de noticias indicó que algunos “disturbios armados se aprovecharon” de una protesta en la ciudad. Sin aportar pruebas, Fars aseguró que la policía confiscó posteriormente armas de fuego a algunos individuos.
Las protestas tienen un trasfondo económico, pero la derivada está cobrando un cariz político. Este viernes se han registrado nuevas movilizaciones en ciudades como Zahedán (sureste) y Fuladshahr (centro), donde los manifestantes han coreado consignas contra el liderazgo clerical, entre ellas “muerte al dictador”, según vídeos difundidos por activistas en las redes sociales. En Fuladshahr también se celebró el funeral de Dariush Ansari Bakhtiarvand, uno de los manifestantes fallecidos el miércoles tras recibir disparos de las fuerzas de seguridad durante las protestas. El joven figura entre los siete muertos, uno de ellos un agente, registrados en los cinco primeros días de movilizaciones en diferentes puntos del país, de acuerdo con la ONG opositora iraní Hrana, con sede en Estados Unidos. La organización informó, además, de 33 personas heridas y 119 detenidas desde el inicio de las protestas, según informa la agencia EFE.
