Donald Trump no tendrá suficiente con Nicolás Maduro, y ya lo ha dejado claro. Tras la operación en Venezuela, el presidente de Estados Unidos ya avisó a México, Colombia y Cuba, en América Latina; y también fue muy claro sobre Groenlandia: "La necesitamos". En este contexto, hasta siete líderes europeos han escenificado este martes un frente común contra las amenazas del republicano, pero demasiado débil… sobre todo si tenemos en cuenta que, horas después, la Casa Blanca reconocía que se plantea usar la fuerza militar para controlar la isla del Ártico. Es una posibilidad, como hay otras: recogemos tres opciones sobre la mesa de los Estados Unidos de Trump para hacerse con Groenlandia.

En un comunicado remitido a diversos medios de comunicación este martes, la Casa Blanca explicó que el magnate estudia diferentes ideas para tomar el control de la isla, incluido el posible uso del ejército. Concretamente, el comunicado decía que "el presidente y su equipo están analizando una serie de opciones para alcanzar este importante objetivo de política exterior y, por supuesto, el uso de las fuerzas armadas estadounidenses siempre es una opción a disposición del comandante en jefe". No hace falta decir que tal cosa sacudiría la OTAN y profundizaría la división con los líderes europeos, si bien es verdad que algunos altos cargos de la administración Trump han rebajado la alerta.

Del ejército a la compra y la libre asociación

Dado que los comentarios del presidente de EE. UU. han generado preocupación entre legisladores, el secretario de Estado, Marco Rubio, se reunió este martes con algunos de ellos y les dijo que nada indica una invasión inminente de la isla. Por el contrario, aseguró que Trump estaría dispuesto a comprar Groenlandia y que sus asesores ya preparan un plan actualizado para encontrar la vía para adquirir el territorio ártico —sin avanzar ninguna cifra—. Se trata de una estrategia muy propia del siglo XIX, cuando EE. UU. ya compró Alaska a Rusia o Florida a España.

La tercera opción, entre otras que pueden ir surgiendo, es la de un acuerdo de libre asociación como el que ya mantiene EE. UU. con los Estados Federados de Micronesia, las Islas Marshall y Palaos —aunque un pacto así no alcanzaría la ambición de Trump de hacer que la isla forme parte de su país—. La realidad es que el enviado especial del presidente para Groenlandia, Jeff Landry, ya se ha expresado en esta línea y este martes defendió la independencia de Groenlandia con acuerdos económicos con Washington, descartando el uso de la fuerza. "Creo que el presidente apoya una Groenlandia independiente con vínculos económicos y oportunidades comerciales para EE. UU.", declaró en una entrevista con la cadena CNBC.