El 15 de marzo de 2011 empezó una sangrante Guerra Civil en Siria. Hoy, cinco años después, la guerra todavía no ha acabado y miles de sirios siguen huiendo cada día de su país. Sin embargo, en la víspera del aniversario se ha visto sacudida por el inesperado anuncio del presidente ruso, Vladímir Putin, de empezar hoy mismo la retirada del grueso de las tropas del país. Una decisión que llega justo en el momento en que se han reanudado las conversaciones de paz entre el gobierno de Bashar al-Ásad y la oposición en Ginebra.
La situación humanitaria en Siria, sin embargo, es especialmente preocupante. Según cifras del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, después de cinco años la guerra ha causado 270.000 muertos. Además, actualmente la situación es especialmente grave en las áreas asediadas, donde la ONU calcula que hay unas 400.000 personas atrapadas.
Madaya es la ciudad más asediada, símbolo de sufrimiento que se ha sufrido en el país del Oriente sirio durante los últimos años. Es donde el diciembre pasado las imágenes de bebés desnutridos difundidas por activistas por internet hicieron la vuelta al mundo. La ciudad está todavía a estas alturas rodeada por los leales al régimen de Bazar al-Àssad y, de hecho, desde comienzos de 2016, unas 30 personas han muerto por falta de alimentos y medicamentos, según cifras difundidas por el activista Nasir Ibrahim, miembro del Consejo Revolucionario Local de Madaya.
El fracaso de la 'Primavera Árabe'
Han pasado cinco años desde que Daraa, una ciudad en el sur de Siria, se levantó para protestar contra el régimen de Bashar al-Ásad. A principios de enero del 2011, las calles de esta ciudad, igual que otras de Oriente Medio y del Magreb, se llenaron de manifestantes. La chispa de esperanza que empezó con aquel renombre 'Primavera Árabe', sin embargo, acabó transformándose en una auténtica carnicería.
Hasta hoy, centenares de miles de personas han perdido la vida durante esta guerra y se calcula que prácticamente la mitad de la población ha dejado su casa. Unos 12 millones de personas habrían decidido marcharse del país y llamar a las puertas de Europa, u otros países, para conseguir una nueva condición como refugiados. Una solución que a estas alturas, y después del preacuerdo entre la Unión Europea y Turquía, parece que no podrán conseguir.
En los inicios de la guerra se enfrentaron las Fuerzas Armadas de Siria del gobierno de Bashar al-Ásad contra los grupos armados rebeldes de varias índoles, conocidos como la oposición siria. Más adelante, el conflicto cogió otra dimensión, cuando numerosos grupos y combatientes rebeldes se unieron a Estado Islámico, hecho que llevó también a la implicación de actores internacionales como Rusia o los Estados Unidos en el conflicto.
Rusia: “Misión cumplida”
A un día por el aniversario de los sesenta meses de conflicto, el presidente ruso anunció su retirada, que habría pactado con el dirigente sirio, Basar al-Àssad, porque considera que su misión ya se ha “completado”. La oficina del jefe de Estado sirio, que también certificó la retirada pactada, explicó también que "la reducción" de los efectivos rusos se hace "en concordancia con la situación actual sobre el terreno".
La oposición cogió, sin embargo, el anuncio con cautela. Un portavoz de la alianza opositora, dijo ayer por la noche desde Ginebra, donde se encuentra negociando con los enviados del Gobierno sirio, que era una decisión importante, pero que lo sería más si el presidente ruso decidiera “dar apoyo al pueblo sirio y no al dictador". Sin embargo, el portavoz de la Comisión Suprema de las Negociaciones (CSN), una alianza de grupos rebeldes armados y de entidades políticas de la oposición siria, afirmó que "si esta retirada se hace seriamente, eso dará a las negociaciones un empuje positivo".
Moscú entró a la guerra a finales de septiembre pasado, posicionandose como un aliado clave de al-Àssad. Este hecho hizo inclinar la balanza a favor del gobierno sirio. La campaña de bombardeos que iniciaron las tropas de Putin han permitido al ejército nacional sirio hizo avanzar en diferentes partes del país.
A pesar de la retirada de tropas, sin embargo, Putin también ha ordenado intensificar el papel de Rusia en el proceso de paz para acabar con el conflicto de Siria, que cree que ahora se tiene que aclarar diplomáticamente.
