En medio de un clima de aparente —y, hasta cierto punto, sorprendente— buena sintonía entre los Estados Unidos y Europa durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, que tiene lugar este fin de semana en la ciudad bávara, Pedro Sánchez ha pedido "humildemente" a las diferentes potencias mundiales que "pongan freno al rearme nuclear" y ha hecho un llamamiento a "sentarse a negociar" para llegar a un acuerdo en este aspecto. Un acuerdo, el Start III, firmado en 2010 por el entonces presidente estadounidense, Barack Obama, y su homólogo ruso, Dmitri Medvédev, y que venció el pasado 5 de febrero, dando carta blanca a las dos potencias para reforzar su capacidad de armamento radioactivo. "La humanidad los juzgará si no lo hacen", ha dicho el presidente español desde el atril del hotel Bayerischer Hof, animando a un entendimiento entre las dos partes.

Sánchez también ha defendido la implicación de España en un contexto geopolítico incierto, en el que ha asegurado que "Putin es una amenaza real" y que los europeos "tenemos que fortalecer nuestras capacidades de defensa para proteger nuestras libertades y para ofrecer garantías de seguridad a nuestros aliados". Ante las repetitivas críticas por parte de Donald Trump sobre el rechazo del Gobierno de Sánchez a alcanzar el 5% del gasto en defensa, el jefe del Ejecutivo español ha argumentado que, desde que él es presidente, "España ha triplicado el gasto en seguridad y ha duplicado el número de efectivos en operaciones de la OTAN". Aun así, dice estar "convencido de que el rearme nuclear no es el camino". "Es una inversión demasiado costosa y es demasiado peligrosa", ha afirmado, recordando que "en el pasado ya nos acercamos al desencadenamiento de una guerra nuclear entre Occidente y la antigua URSS". Así, citando al expresidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, ha concluido su intervención afirmando que "las armas de guerra deben abolirse antes de que estas nos abolen a nosotros".

El Ártico, un punto geoestratégico clave para la OTAN

Por su parte, el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, ha sacado pecho de haber establecido "la fuerza ártica más sólida que existe en la Alianza para rechazar cualquier tipo de amenaza por parte de Rusia", desde que el país escandinavo ingresó en la OTAN en 2023. Por eso, ha dicho, "cuando desde Estados Unidos nos dicen que debemos reforzar nuestra defensa, a mí como finlandés no me parece mal", a diferencia de la posición del presidente español. Precisamente, el Ártico ha sido uno de los temas que han debatido algunos representantes de la Alianza, tras la intervención de Sánchez. Entre ellos, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, que en los últimos meses se ha visto inmersa en un conflicto diplomático con Estados Unidos por Groenlandia. "Si un país de la OTAN ataca a la OTAN, se acaba el juego, se acaba la OTAN", ha aseverado la danesa antes de que el senador demócrata de Delaware (EE. UU.), Christopher Andrew Coons, apoyara a la OTAN y asegurara que "solo el 17% de los estadounidenses" quieren involucrarse en un conflicto por Groenlandia. "Piensan que es una apuesta muy estúpida", ha remachado.