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Cuando llega el dolor menstrual, muchas mujeres recurren casi de manera automática al mismo medicamento. Es una opción habitual, fácil de encontrar y presente en la mayoría de los hogares. Queda claro que el dolor no agrada a nadie, y mientras unos optan por remedios caseros o aceites esenciales, otros prefieren un alivio más rápido. Ahora bien, ¿es realmente la más efectiva? Un estudio basado en millones de compras de productos de higiene menstrual y analgésicos apunta que la respuesta podría ser no.

La investigación, publicada en la revista científica PLOS Digital Health, ha analizado cerca de una década de datos de consumo y ha detectado que el paracetamol es el analgésico que más a menudo se compra junto con tampones y compresas. Sin embargo, los expertos aseguran que, en muchos casos, el ibuprofeno podría resultar más eficaz para combatir los cólicos asociados a la menstruación.

El estudio examinó más de 211 millones de transacciones efectuadas por 3,4 millones de consumidoras. Los resultados muestran que aproximadamente la mitad de las compras de productos menstruales incluían también algún medicamento para el dolor. De estas adquisiciones, cerca de dos terceras partes correspondían a productos basados en paracetamol, mientras que una tercera parte era de ibuprofeno.

Diferencia entre los dos medicamentos

La diferencia entre ambos medicamentos no es menor. El dolor menstrual acostumbra a ser provocado por unas sustancias llamadas prostaglandinas, que favorecen las contracciones del útero necesarias para expulsar el revestimiento uterino durante la menstruación. Cuando los niveles de estas sustancias son elevados, las contracciones pueden ser más intensas y dolorosas.

Es aquí donde entra en juego el ibuprofeno. Este fármaco forma parte de los antiinflamatorios no esteroidales y actúa reduciendo la producción de prostaglandinas, atacando directamente una de las causas del dolor. El paracetamol, en cambio, funciona principalmente bloqueando las señales de dolor que llegan al cerebro. Esto lo convierte en una herramienta útil para aliviar molestias o fiebre, pero no actúa de la misma manera sobre los mecanismos que provocan los cólicos menstruales.

Los investigadores remarcan que los resultados no significan que el paracetamol sea inadecuado ni que el ibuprofeno sea siempre la mejor opción. Cada persona responde de manera diferente a los tratamientos y algunos medicamentos no son recomendables para todo el mundo. Sin embargo, consideran que los datos ponen de manifiesto una oportunidad para mejorar la información que recibe la población sobre el tratamiento del dolor menstrual.

Falta de investigación sobre salud femenina

El estudio también abre el debate sobre una cuestión que muchas profesionales de la salud denuncian desde hace años: la falta de investigación específica sobre la salud femenina. Durante décadas, el dolor menstrual ha sido considerado una molestia habitual más que un problema de salud digno de una investigación profunda. Esta situación ha contribuido a normalizar el sufrimiento de muchas mujeres y a retrasar diagnósticos de enfermedades como la endometriosis o los fibromas uterinos.

Los especialistas recuerdan que un dolor menstrual muy intenso, que impida hacer vida normal u obligue a faltar al trabajo o a los estudios, no debería considerarse normal. En estos casos es importante consultar a un profesional sanitario para descartar patologías subyacentes.

Más allá de los hábitos de consumo, la investigación pone sobre la mesa una pregunta sencilla, pero relevante: ¿cuántas mujeres continúan tratando el dolor menstrual con el medicamento más conocido y no necesariamente con el que puede ofrecerles un mejor alivio? La respuesta, según los investigadores, podría ayudar a mejorar la calidad de vida de millones de personas cada mes.