Hemos pasado de darnos la mano a decirnos "botiflers": el recuerdo de Muriel Casals diez años después

Diez años después de su muerte, el recuerdo de Muriel Casals continúa estrechamente vinculado a una de las etapas de mayor movilización del independentismo catalán. Su capacidad de tejer complicidades, escuchar y sumar sensibilidades ha sido reivindicada este lunes en la 58a Universitat Catalana d'Estiu, en una mesa redonda titulada Retomar el espíritu. A los diez años de la muerte de Muriel Casals. La expresidenta del Parlament Carme Forcadell, el presidente del Parlament, Josep Rull, y el actual presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, han repasado la figura de quien presidió la entidad entre 2010 y 2016 y han coincidido en señalar la necesidad de recuperar aquella cultura de la suma.

Forcadell ha definido a Casals como una persona "muy especial" y ha recordado la relación estrecha que construyeron a partir de 2010, cuando Casals acababa de asumir la presidencia de Òmnium y Forcadell era vicepresidenta de la Plataforma pel Dret a Decidir. Su relación se hizo especialmente intensa cuando Forcadell asumió la presidencia de la ANC. "Ella estaba a mi lado cuando le pedí al president Mas que pusiera las urnas y convocara elecciones y cuando fuimos a Bruselas para pedir un referéndum", ha explicado. También ha recordado que Casals estuvo presente cuando Artur Mas y Oriol Junqueras les propusieron encabezar la candidatura de Junts pel Sí. Para Forcadell, aquel periodo estaba marcado por una sociedad civil "efervescente y en constante ebullición" que, a su parecer, hay que recuperar.

Una de las grandes virtudes de Casals, según Forcadell, era su capacidad de escuchar. "Muriel tenía una capacidad de escuchar extraordinaria sin interrumpir y con mucho interés", ha explicado. Pero escuchar no significaba renunciar a sus objetivos: "Si ella tenía la idea clara de lo que quería, por mucho que escuchara, ella acababa haciendo lo que creía que se tenía que hacer". Forcadell ha reivindicado especialmente la convicción de Casals de que la independencia tenía que ser impulsada por la sociedad civil. "Muriel tenía muy claro que la independencia la teníamos que hacer nosotros y eso nos hubiera ayudado mucho en octubre de 2017. Los otros quizás no lo teníamos tan claro", ha afirmado. En este sentido, ha defendido recuperar la unidad entre Òmnium, la ANC y la Associació de Municipis per la Independència (AMI), porque "con una sociedad civil tan fuerte los partidos se sienten obligados a cambiar".

"La independencia la debemos conseguir la sociedad civil y tendremos que volver a arrastrar a los partidos políticos, porque no veo que estén mucho por la independencia", ha sostenido. Y ha cerrado su intervención con una de las frases más contundentes del acto: "Deberíamos hacer más caso a Muriel con la unidad. Hemos pasado de darnos la mano sin preguntar nada a decirnos botiflers y traidores".

Antich: "Muriel sabía que la operación más importante es la suma"

Xavier Antich también ha puesto el acento en la capacidad de escucha de Casals, que ha definido como una "virtud política" especialmente necesaria en el actual momento de "desconcierto" del país. "Recordar a Muriel era recordar que como movimiento éramos muy guapos y muy fuertes. Todo parecía fácil, iba bien...", ha apuntado. El presidente de Òmnium ha recordado que Casals era economista y que a menudo repetía que "la operación más importante es la suma". Según Antich, durante aquellos años se fueron construyendo consensos cada vez más amplios a partir de pequeños acuerdos. "No paramos de aunar fuerzas durante todos aquellos años", ha remarcado.

Antich ha reivindicado también la manera como Casals transformó Òmnium. Cuando llegó a la entidad, en 2010, la ANC todavía no existía y Òmnium no era todavía una organización independentista. La opción fácil, ha explicado, habría sido apartar a aquellos que no compartían el independentismo. Casals hizo justo lo contrario: "Añadió más gente dentro de la Junta de Òmnium que no era independentista". Para Antich, esta es una de las grandes lecciones políticas de Casals. "Las llamadas a la unidad muchas veces quieren decir que dejes de pensar lo que piensas y súmate a lo que pienso yo. Y Muriel eso lo sabía", ha advertido. "A veces los que trabajan más por la unidad son los que la llaman menos". El presidente de Òmnium ha reclamado recuperar "la ambición de mayorías" y volver a trabajar "para el conjunto del país", porque, según ha lamentado, esto se ha perdido. "No hay unidad sin voluntad de llegar a acuerdos", ha sentenciado.

Rull reivindica la "Catalunya de un solo pueblo"

Josep Rull ha recordado que conoció a Casals en el entorno de Opinió Catalana, presentada por Miquel Sellarès. Él entonces militaba en Convergència Democràtica y Casals había estado vinculada al PSUC. A pesar de las procedencias políticas diferentes, Rull ha explicado que se quedó "enamorado" de su manera de ver el país. En aquella primera cena hablaron de figuras como Paco Candel, Reventós, Jordi Pujol o Josep Benet y de la construcción de la idea de la "Catalunya d'un sol poble". Para Rull, esta concepción es esencial para entender el éxito de la movilización independentista. "Sin esto no habría nación catalana", ha defendido.

El presidente del Parlament ha reivindicado la trayectoria de Casals como una persona formada en la lucha antifranquista y acostumbrada a "luchar contra la adversidad absoluta". "Sabía qué era perder y volver a levantarse. Catalunya es una historia de resiliencia", ha afirmado. Y ha añadido otro concepto que considera esencial: la persistencia. "No tenemos derecho a rendirnos". Rull ha evocando así la imagen de la "revuelta de las sonrisas", vinculada a las grandes movilizaciones independentistas. "Muriel Casals era una sonrisa potente con una firmeza extraordinaria", ha dicho. También ha recordado la Via Catalana, que ha presentado como el ejemplo de una movilización donde la gente se daba la mano "sin preguntar de dónde era, qué lengua tenía, sus padres ni a quién votaba". "La Via Catalana generaba optimismo", ha remarcado.

El recuerdo de Casals ha servido así a los tres participantes para contraponer aquella etapa con la actual fragmentación del movimiento independentista. Forcadell ha hablado directamente del paso "de darnos la mano" a calificarse mutuamente de "botiflers y traidores"; Antich ha reivindicado la suma y los consensos; y Rull ha recuperado la idea de una Catalunya transversal e inclusiva. En el tramo final, Rull ha recordado también el camino que llevó al 9-N y posteriormente a la construcción de Junts pel Sí, incluido el largo proceso de negociación de la hoja de ruta compartida por los partidos independentistas. "Estuvimos cinco meses hasta acabar aquella hoja de ruta", ha explicado.