“Estudiamos todo sobre Maduro: sus movimientos, qué comía, qué hacía con sus mascotas”. Estas fueron las palabras del jefe del Estado Mayor estadounidense, Dan Caine, al describir la meticulosa operación para capturar a Nicolás Maduro, líder del régimen bolivariano venezolano, la madrugada de este sábado. Los agentes de las fuerzas especiales estaban preparados “desde Navidad”, a la espera del momento óptimo para actuar. Tal como ha revelado *The New York Times*, un informante de la CIA infiltrado dentro del gobierno venezolano fue clave para el éxito del dispositivo, ya que siguió de cerca la ubicación de Maduro durante los días previos y filtró todos sus movimientos. La estrategia, que se desplegó en Caracas y otros puntos clave de los alrededores, culminó con la detención del presidente latinoamericano. “Dominamos el hemisferio occidental", añadió el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, el cual se añadió sentirse “impresionado por nuestros hombres”.
Hacia las dos de la madrugada del sábado, hora local, las fuerzas armadas de los Estados Unidos lanzaron una ofensiva coordinada contra diversos puntos estratégicos del norte de Venezuela, con el objetivo principal de neutralizar las defensas aéreas y facilitar el acceso aéreo de los helicópteros que debían capturar a Maduro. Caracas fue uno de los epicentros de la operación, y el gobierno venezolano decretó inmediatamente el estado de emergencia nacional. Según testigos presenciales, una de las primeras zonas golpeadas fue Fuerte Tiuna, una extensa base militar situada en el corazón de la capital venezolana, que alberga a gran parte de la élite militar bolivariana. También se registraron explosiones y fuegos en la base aérea de La Carlota y en otras instalaciones militares de la ciudad. El ambiente en Caracas era de guerra: el cielo se llenaba de luces y relámpagos causados por las explosiones, mientras los helicópteros estadounidenses sobrevolaban la zona a muy baja altura. Los residentes comenzaron a registrar la operación desde sus casas y a compartir las imágenes en las redes sociales, que se llenaron de vídeos y fotografías en cuestión de minutos.
“Sabían que veníamos”
A medida que las explosiones resonaban por toda Caracas, las tropas norteamericanas avanzaban hacia el objetivo central de la operación: la captura de Maduro. Integrantes de la Delta Force, la élite de las fuerzas especiales de los Estados Unidos, participaron en el asalto, armados con equipamiento pesado y con un soplete de grandes dimensiones, preparados para abrir cualquier acceso reforzado que pudiera proteger al presidente venezolano. El general Caine confirmó que las tropas llegaron a la residencia de Maduro pocos minutos después del inicio de los bombardeos, exactamente a las 02:01 hora local. El edificio disponía de una habitación del pánico fuertemente reforzada, que Trump describió como una “fortaleza” dentro del centro neurálgico del poder bolivariano. “Estaban preparados. Sabían que veníamos”, afirmó el presidente norteamericano. Cuando las unidades especiales accedieron a la zona, fueron recibidas con fuego, y uno de los helicópteros recibió impactos, aunque pudo continuar operativo.
“Entramos por la fuerza, y entramos en lugares donde realmente no se podía acceder: puertas de acero que se pusieron allí precisamente por ese motivo”, afirmó Trump. Según relató el presidente desde Mar-a-Lago, Maduro intentó refugiarse en la habitación del pánico mientras la Delta Force irrumpía en el complejo, pero no tuvo suficiente tiempo para ponerse a salvo. “Intentaba llegar a un lugar seguro, que no era seguro, porque la puerta habría explotado en unos 47 segundos”, aseguró Trump. El republicano añadió que las tropas especiales actuaron con tanta celeridad que consiguieron interceptar a Maduro justo antes de que lograra encerrarse: “Llegó a la puerta, pero no pudo cerrarla. Lo interceptamos tan rápido que no entró en esa [habitación]”.
Casi una hora después de la operación, Trump anunció al mundo mediante una publicación en Truth Social que el presidente venezolano había sido capturado. “Maduro y su esposa pronto se enfrentarán a todo el poder de la justicia estadounidense”, proclamó. Según detalló más adelante el general Caine, las fuerzas especiales abandonaron territorio venezolano a las 4:29 de la madrugada, con “personas acusadas a bordo”, en referencia directa a Maduro y Cilia Flores. El traslado hacia Estados Unidos se hizo a través de la base naval estadounidense de Guantánamo, donde ya había preparado un avión gubernamental 757 del FBI esperando en la pista para llevarlos hasta la base de la Guardia Nacional Aérea Stewart, al norte de la ciudad de Nueva York. Una vez en territorio estadounidense, Maduro fue conducido directamente a las instalaciones de la Administración de Control de Drogas (DEA). Posteriormente, fue trasladado en helicóptero desde Manhattan hasta Brooklyn y llevado al Centro de Detención Metropolitano, donde se prevé que permanezca a la espera del juicio. El presidente venezolano afronta una acusación en el Distrito Sur de Nueva York por los delitos de narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína.
