Los partidos pequeños, el último freno al ascenso de la AfD en el este de Alemania

La ultraderecha alemana afronta este domingo una prueba que puede marcar un nuevo punto de inflexión en el ascenso de la extrema derecha en el país. La Alternativa para Alemania (AfD) parte como clara favorita en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, en el este del país, con cerca del 40% de los votos en las encuestas. La incógnita ya no es quién ganará, sino si el resto de partidos será capaz de impedir que la formación ultraderechista llegue por primera vez al gobierno de un estado federado alemán.

La distancia con la Unión Cristianodemócrata (CDU) es considerable. El partido del canciller Friedrich Merz y del candidato conservador Sven Schulze se sitúa entre 17 y 20 puntos por detrás de la AfD en los sondeos. Schulze gobierna actualmente el land en coalición con los socialdemócratas del SPD y los liberales del FDP, pero los últimos tienen pocas posibilidades de continuar en el Parlamento regional.

¿Pactar o no pactar con la AfD?

El principal problema para los partidos que quieren mantener a la AfD fuera del poder es, precisamente, aritmético. La CDU rechaza cualquier pacto con la ultraderecha, pero también mantiene el veto a la Izquierda, establecido formalmente por el partido desde 2018. Para evitar un Gobierno de la AfD, por lo tanto, los conservadores necesitarían mantener su alianza con el SPD y sumar a los Verdes. Y ni siquiera esta combinación garantizaría, según las proyecciones actuales, una mayoría parlamentaria.

Aquí es donde entra la Izquierda. La formación podría obtener alrededor del 11% de los votos y convertirse en la pieza necesaria para evitar que la AfD gobierne. Una entrada formal de los poscomunistas en una coalición liderada por la CDU parece descartada, pero se podrían explorar fórmulas de cooperación parlamentaria puntual.

La líder regional de la Izquierda, Eva von Angern, no cierra esta puerta. "En las últimas décadas ha habido cooperaciones puntuales y un espacio en el que se puede hablar", afirmó en un encuentro con la Asociación de la Prensa Extranjera, según recoge la agencia EFE. Von Angern se muestra convencida de que después de las elecciones habrá conversaciones.

El rechazo de CDU a pactar con la Izquierda y con la AfD

La posibilidad, sin embargo, pone a la CDU ante una contradicción difícil de gestionar. El partido ha construido buena parte de su estrategia reciente sobre el rechazo tanto a la AfD como a la Izquierda. Aceptar ahora sus votos, aunque sea solo para garantizar la investidura o aprobar determinadas leyes, podría provocar resistencias dentro del sector más conservador de los democristianos.

No sería, sin embargo, una situación completamente nueva. En el este de Alemania, la CDU ya se ha visto obligada a aceptar apoyos puntuales de la Izquierda para mantener a la AfD lejos del poder en los lands de Turingia y Sajonia.

 ¿Partidos diferentes, ideales compartidos?

La gran incógnita es si Sajonia-Anhalt acabará reproduciendo este escenario o si aparecerá una alternativa todavía más compleja: la que plantea la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW). El partido, nacido de una escisión de la Izquierda, defiende romper el cordón sanitario que los principales partidos alemanes mantienen ante la AfD.

Wagenknecht, antigua dirigente del sector más radical de la Izquierda, rechaza apoyar a un gobierno encabezado por la CDU y propone, en cambio, formar un ejecutivo de expertos que negocie con todas las fuerzas con representación parlamentaria, incluida la AfD.

La propuesta tiene especial relevancia porque BSW y AfD comparten algunas posiciones en política exterior, entre ellas el rechazo a continuar enviando ayuda militar a Ucrania. Pero para que esta fórmula pueda llegar a discutirse, el partido de Wagenknecht necesita primero superar el umbral del 5% de los votos. Los sondeos, ahora mismo, lo sitúan por debajo.

También el futuro del SPD y de Los Verdes es decisivo. Ambos necesitan superar este mismo umbral para entrar en el Parlamento regional. Si alguno de los dos queda fuera, las posibilidades de la CDU de construir una mayoría alternativa a la AfD se reducen drásticamente.

¿La AfD, el salto definitivo a la primera posición?

Esto convierte las elecciones del domingo en una carrera con dos líneas de meta. La primera ya parece prácticamente decidida: la AfD será, previsiblemente, la fuerza más votada. La segunda es mucho más incierta: saber si sus rivales podrán sumar suficientes escaños para impedir que la ultraderecha dé el salto del primer puesto de las urnas al poder ejecutivo.

Sajonia-Anhalt puede convertirse así en un nuevo laboratorio de la política alemana. La AfD no necesita necesariamente convencer a la mayoría de los electores para acercarse al Gobierno. Le puede bastar con que los partidos que quieren cerrarle el paso sean incapaces de entenderse.