Palantir es una empresa estadounidense especializada en análisis masivo de datos con inteligencia artificial que trabaja principalmente con gobiernos, ejércitos y agencias de seguridad. Su software integra información de múltiples fuentes y la transforma en decisiones operativas en tiempo real: desde identificar sospechosos hasta señalar objetivos militares. Esta capacidad —convertir datos en acción directa— es lo que hace que algunos expertos consideren que puede influir en el desarrollo de conflictos armados.
Palantir ha hecho público recientemente un manifiesto en el que expone su ideología, objetivos y fines políticos. No es un partido ni un Estado, sino una empresa especializada en análisis y procesamiento de datos, vigilancia y ciberespionaje. Con los años, se ha especializado en el desarrollo de algoritmos, sistemas de selección de objetivos y herramientas para uso militar, y se ha convertido en uno de los principales contratistas de gobiernos occidentales, especialmente de Estados Unidos.
La compañía mantiene contratos con el Pentágono y con agencias como la ICE, así como acuerdos con la OTAN, cuerpos policiales y diversos servicios de inteligencia. También ha participado en proyectos gubernamentales en ámbitos como la salud pública, como en el caso del sistema sanitario británico. Como corporación privada —y, por lo tanto, con un nivel de control público limitado—, ha ido ampliando su presencia dentro de las estructuras estatales hasta operar en ámbitos especialmente sensibles, como la inteligencia o la gestión de datos personales. Este papel ha alimentado el debate sobre hasta qué punto una empresa privada puede llegar a concentrar influencia en decisiones que afectan la seguridad, la privacidad y la vida de las personas.
El texto, inspirado en las tesis de su consejero delegado y cofundador, Alex Karp, defiende que la nueva competición global ya no se juega solo con armas convencionales, sino también con software e inteligencia artificial. “La cuestión no es si se construirán armas de IA; es quién las construirá y con qué propósito”, afirma la compañía. Y añade: “Nuestros adversarios no se detendrán a participar en debates teatrales sobre los méritos de desarrollar tecnologías con aplicaciones militares y de seguridad nacional críticas”.
Palantir no se presenta como una empresa tecnológica más. Su negocio se ha construido alrededor de plataformas capaces de integrar e interpretar grandes volúmenes de datos para gobiernos, ejércitos, cuerpos policiales y administraciones públicas. Michael Steinberger, autor de un libro sobre Karp y la compañía, sitúa el origen de su crecimiento en el apoyo recibido de In-Q-Tel, el fondo vinculado a la CIA: “El punto de inflexión para Palantir fue recibir fondos de In-Q-Tel, que fue el brazo de inversión de capital de la CIA”.
Más allá de la inversión, Steinberger destaca que este vínculo permitió a la empresa desarrollar su tecnología en contacto directo con los servicios de inteligencia estadounidenses: “Los ingenieros de Palantir tuvieron acceso a los analistas de la CIA, de modo que pudieron desarrollar el software de la mano de estos analistas”.
Estados Unidos como referente superior
El manifiesto también defiende una visión jerárquica de las culturas y sitúa a Estados Unidos como referente superior. “No todas las culturas son iguales”, sostiene la compañía. “Algunas culturas han producido avances vitales; otras continúan siendo disfuncionales y regresivas”. En la misma línea, afirma que “la capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer requiere algo más que un atractivo moral. Requiere poder duro, y el poder duro en este siglo se construirá sobre software”.
Este posicionamiento genera preocupación especialmente porque la empresa ya opera en ámbitos sensibles como la defensa, la vigilancia migratoria y la seguridad interior. Los textos aportados apuntan a su papel en programas militares y en herramientas utilizadas para localizar personas inmigrantes en Estados Unidos, así como en sistemas de designación de objetivos con inteligencia artificial.
Palantir y la contribución a la guerra de Gaza
En este contexto, el papel de la compañía también ha sido señalado en conflictos recientes. En los últimos años, Palantir ha reforzado su colaboración con el aparato militar y de inteligencia de Israel, aportando capacidades de análisis de datos y modelización de objetivos. En el marco de la ofensiva sobre Gaza, diversos informes y denuncias de organizaciones de derechos humanos han apuntado que sistemas de este tipo pueden intervenir en la selección y priorización de objetivos militares.
Silicon Valley, llamada a participar en la defensa
La polémica no es solo tecnológica, sino también democrática. El debate de fondo es quién controla unas herramientas capaces de convertir datos dispersos en decisiones operativas, y con qué límites. La compañía defiende que Silicon Valley tiene “la obligación” de participar en la defensa nacional, mientras que sus críticos ven en ello una normalización de la vigilancia masiva y una transferencia de poder público hacia empresas privadas con agenda propia.
