El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha asegurado que “no hay alto el fuego en Líbano” y ha advertido que Israel continuará atacando a Hezbolá “con toda la fuerza”. Las declaraciones llegan en paralelo a una nueva oleada de bombardeos israelíes contra objetivos que el ejército identifica como infraestructuras del grupo chií.

Los ataques se han producido poco después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidiera a Netanyahu que rebajara la intensidad de las operaciones en el Líbano. Sin embargo, el gobierno israelí mantiene que el país vecino no forma parte del acuerdo de alto el fuego alcanzado esta semana en el marco del conflicto con Irán. Según fuentes oficiales, más de 300 personas han muerto en las 24 horas posteriores al anuncio de la tregua, en bombardeos que han afectado también zonas densamente pobladas. Organizaciones humanitarias internacionales han denunciado el impacto desproporcionado de los ataques.

Presión internacional y división sobre la tregua

Diversos actores internacionales han expresado preocupación por el riesgo de que esta escalada haga descarrilar cualquier opción de paz. La Unión Europea y otros aliados occidentales han reclamado que el alto el fuego sea “completo”, incluyendo el Líbano. Sin embargo, tanto Netanyahu como Trump defienden que el conflicto con Hezbolá es un frente separado. El presidente estadounidense ha calificado la situación en el Líbano de “escaramuza independiente”, restándole peso dentro del conjunto de negociaciones regionales.

Negociaciones en marcha con incertidumbre

En paralelo, Estados Unidos trabaja para impulsar conversaciones entre Israel y Líbano en Washington la próxima semana, con el objetivo de desarmar a Hezbollah. No obstante, el gobierno libanés insiste en que cualquier diálogo debe ir precedido de un alto el fuego real. La situación también complica las conversaciones más amplias con Irán, previstas en Islamabad. El nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, ha reiterado que su país no busca la guerra, pero ha advertido que continuará defendiendo sus intereses y apoyando lo que denomina “frente de resistencia”, en referencia a actores como Hezbollah.

La escalada en Líbano también tiene consecuencias económicas globales. Irán ha advertido que podría volver a cerrar el estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte de petróleo y gas, si Israel mantiene los ataques. Esta amenaza llega en un momento en que el tráfico marítimo ya se ha reducido drásticamente y los mercados energéticos muestran signos de inestabilidad, con el precio del petróleo volviendo a subir después de una breve caída inicial.

Un alto el fuego frágil

La fragilidad de la tregua ha quedado en evidencia desde el primer momento. Diferentes versiones sobre su alcance —especialmente en lo que respecta al Líbano— han generado confusión y tensiones diplomáticas. Mientras tanto, la comunidad internacional intenta evitar una escalada mayor en un conflicto que ya amenaza con extenderse por toda la región. Con los combates aún activos y las negociaciones en una fase incipiente, el futuro inmediato continúa marcado por la incertidumbre.