El gobierno de Irán ha afirmado este lunes que tiene la situación de las masivas protestas, que se producen en todo el país desde el pasado 28 de diciembre, bajo control. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha afirmado que las fuerzas de seguridad han logrado controlar la situación y ha anunciado que la conexión a internet, interrumpida en todo el país durante los últimos días a raíz del crecimiento de las manifestaciones, se recuperará "pronto". Según el ministro, lo que ocurre en el país "no son simples protestas, sino una guerra terrorista y una prolongación de la agresión estadounidense e israelí", con la incursión, a su parecer, de grupos terroristas armados que se han infiltrado en las protestas para desvirtuar su propósito inicial. Durante el fin de semana, diversas organizaciones han hecho públicos diferentes recuentos de muertos, y este lunes se ha sumado la Organización de Muyahidines del Pueblo de Irán (OMPI), que a través de un comunicado ha indicado que se habrían superado las más de 3.000 víctimas en las protestas. Humans Rights Activists indicaba el pasado domingo que el número de muertos estaría en 538.

En un comunicado publicado este lunes desde la base de París, la OMPI señala que entre el 28 de diciembre y el 11 de enero se han superado los 3.000 "mártires" en 195 ciudades de Irán, y afirma que estos datos se basan en investigaciones con fuentes locales, hospitales, servicios forenses y familiares de las víctimas. La líder de este grupo, Maryam Rajavi, ha afirmado que "este grave crimen de lesa humanidad no quedará impune" y que los autores y los responsables "responderán ante la Justicia en el Irán democrático del futuro". En los últimos días, grupos de oposición y diferentes ONG especializadas en derechos humanos han publicado diferentes cifras sobre las víctimas causadas por la represión, en una muy amplia horquilla que va de decenas a centenares de muertos.

El gobierno identifica a los manifestantes como "terroristas"

Las autoridades iraníes se muestran unidas ante las protestas, y han calificado a los manifestantes como terroristas. El mismo Araghchi ha asegurado que el país se encuentra ante "una guerra terrorista". Por su parte, el presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha descrito la respuesta a las protestas como una lucha contra "terroristas" mientras se dirigía a una gran manifestación progubernamental en Teherán, la capital del país. Ghalibaf ha afirmado que Irán está en una "guerra de cuatro frentes" contra los Estados Unidos e Israel, y que "hoy [es] una guerra contra terroristas". "La gran nación iraní nunca ha permitido que el enemigo consiga sus objetivos", ha dicho Ghalibaf mientras los partidarios cantaban: "Muerte a Israel, muerte a América".

La UE se plantea más sanciones

Ante la represión violenta con la que el gobierno iraní está tratando las protestas, que comenzaron el pasado 28 de diciembre en Teherán por la alta inflación y la devaluación de la moneda y que han acabado extendiéndose a las calles de todas las ciudades, la Unión Europea evalúa imponer nuevas sanciones contra Irán. "Estamos dispuestos a proponer nuevas sanciones más severas tras la violenta represión de los manifestantes", ha indicado el portavoz comunitario de Exteriores, Anouar el Anouni, que ha agregado que es una decisión que "los Estados miembros deben adoptar por unanimidad en el Consejo" de la Unión. Preguntado por si la UE apoyaría una intervención militar de los Estados Unidos en Irán, como ha aludido el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, el portavoz rehusó comentar sobre “escenarios hipotéticos”