Donald Trump mantiene una obsesión declarada por obtener el Premio Nobel de la Paz, una fijación que ha hecho saltar por los aires la relación de los Estados Unidos y la India. Según revela The New York Times, el magnate norteamericano ha afirmado pública y reiteradamente que él resolvió el conflicto militar histórico entre la India y el Pakistán, iniciado en 1947 y mucho más complejo de lo que él presenta. El primer ministro indio, Narendra Modi, ha desmentido rotundamente esta versión y asegura que Washington no tuvo ningún papel en la tregua.
El diario estadounidense explica que, en una llamada el 17 de junio, Trump telefoneó al presidente indio para asegurarle que estaba muy orgulloso de haber puesto fin a este conflicto militar y por haber “resuelto” la guerra. Trump le dijo que Pakistán lo propondría al Premio Nobel de la Paz, sugiriendo a Modi que él tendría que hacer lo mismo, nominarlo para el reconocimiento más prestigioso en materia de paz. Estas afirmaciones de Trump no cayeron nada bien al primer ministro indio, quien le dejó claro que los Estados Unidos no habían tenido ningún papel en el alto el fuego, que había sido negociado exclusiva y directamente entre la India y el Pakistán, y también le aseguró que no lo nominaría para el galardón.
Del rechazo diplomático a aranceles del 25%
Aunque Trump ignoró estas palabras, la negativa de Modi a nominarlo al Nobel ha contribuido a deteriorar la relación entre los dos líderes y sus países, que se remontan al primer mandato de Trump. Fuentes diplomáticas indias han calificado las afirmaciones como “totalmente infundadas” y han remarcado que no hubo ninguna mediación externa en los recientes altos el fuego con Pakistán. El gobierno de Nueva Delhi insiste en que la política exterior india siempre ha defendido que cualquier negociación sobre la Cachemira se tiene que hacer de manera bilateral, sin intermediarios.
Pocas semanas después de la llamada telefónica de junio, donde Modi dijo que no lo nominaría para el Nobel, Trump sorprendió a la India anunciando que las importaciones del país estarían sujetas a un arancel del 25%. Y semanas más tarde impuso a la India un arancel adicional del 25% como castigo por estar comprando petróleo ruso, cosa que suma un abrumador 50%.
El sueño de Trump
Esta no es la primera vez que Trump se presenta como artífice de grandes acuerdos de paz. Mientras algunos países niegan la implicación y los méritos de Trump en los acuerdos pacificadores, el magnate americano ha convertido estos hitos en un eje central de su discurso internacional e insiste en el hecho de que ha acabado “con cinco guerras”, en las cuales incluye los conflictos India-Pakistán, Tailandia-Camboya, Serbia-Kosovo, Congo-Ruanda y el de los hutíes y de Somalia.
Trump y sus aliados amplifican este mensaje con la clara intención de convencer al comité noruego de que merece unirse al selecto grupo de inquilinos de la Casa Blanca galardonados con el Nobel: Theodore Roosevelt (1906), Woodrow Wilson (1919), Jimmy Carter (2002) y Barack Obama (2009). A pesar de las críticas que ponen en duda el alcance real de su papel de mediador, Trump aprovecha cada oportunidad para alimentar su campaña personal hacia el premio. Su estrategia combina hazañas diplomáticas, visibilidad mediática y un relato centrado en su supuesta capacidad única para cerrar acuerdos.